Yamil Aracena hace una pausa en el estudio. Está con sus compañeros de colegio tratando de terminar un trabajo de historia que tiene que entregar esta semana. Sabe que tiene que aprovechar el sábado porque de lunes a viernes la cosa viene más complicada.

“Me levanto a las 6 de la mañana y desayuno 2 café con leche y cuatro tostadas. Es una dieta que me dio el nutricionista. A las 7.15 entro a la escuela y ahí respeto otra dieta, junto con unas proteínas. Algunos días no salgo al recreo para quedarme en el aula copiando alguna tarea anterior o algún trabajo que no he podido hacer, o estudiando para las pruebas. A las 12.30 o 13.10 salgo de la escuela, de ahí me voy a comer a la casa de mi abuela o de mi tía”, cuenta el tunuyanino de 15 años recién cumplidos, que habla con la seriedad y la convicción de un adulto.

Y continúa: “A las 14 me voy a entrenar, hasta las 16. Salgo, duermo una horita y otra media hora me dedico a estudiar. Algunos días (martes, viernes y sábado) viajo a Mendoza para entrenar allá. Los días que no viajo, a las 18 tengo gimnasio hasta las 20 y de 20 a 22 tengo el segundo turno de nado. Ahí llego a mi casa, tomo las proteínas, los suplementos y ceno. Después me acuesto y duermo entre 5 y 6 horas por día. Es poco pero creo que se puede”. Respira.

Así son los días de un nadador  adolescente que tiene poco y nada de sus pares. Cuando los demás duermen, él entrena. Cuando los demás descansan, él entrena. Cuando los demás salen, él sabe que se tiene que acostar temprano, porque al otro día entrena. “Muchos me preguntan cómo hago para que me vaya bien, para nadar tan rápido y siempre mi respuesta es que hay que entrenar, no hay otra opción, no hay secretos. Es ir a entrenar, hacerlo con ganas y con fuerza. A veces me levanto y no tengo ganas de hacer nada y mi pregunto ‘por qué estoy haciendo las cosas, para que las hago y por qué las quiero’, y eso me ayuda a seguir porque tengo una meta y espero alcanzarla”.

Yamil tiene las cosas clarísimas. Conoce cada uno de los pasos a seguir para ser un ganador. Por eso, ya ganó más de lo que cualquier otro adolescente puede soñar.

 

El tunuyanino de Colonia Las Rosas, donde justamente comenzó a nadar en la colonia municipal, hoy compite representando al Club Petroleros YPF. A pesar de su corta edad ya ostenta un palmarés envidiable. En octubre de 2014 fue campeón nacional de Promocionales en seis pruebas representando a la municipalidad de Tunuyán. En noviembre de 2014 debutó como nadador Federado Nacional de Alto Rendimiento, batiendo tres records mendocinos. En el año 2016 fue subcampeón nacional en 50 mts Libre, 200 mts Libre, 50 mts espalda y cinco terceros puestos. Además fue campeón sudamericano escolar en 4×50 libre y 4×50 combinado, y subcampeón en 50 mts espalda, competencia que se realizó en Medellín, Colombia, del 10 al 18 de diciembre del 2016.

También es campeón nacional en Cadetes II, títulos conseguidos en el primer semestre 2017, en tres pruebas: 50 mts mariposa, 100 mts mariposa y 200 mts libre. Este certamen se disputó en el CENARD, del 11 al 14 de enero.

Además posee un subcampeonato sudamericano juvenil “A” de natación con tres medallas de plata en: 4×100 mts libre varones (record argentino), 4×100 mts combinado mixto y 4×100 mts combinado varones. En ese certamen, en Cali, Colombia, sumó además cuatro medallas de bronce, del 18 al 22 de abril 2017.

El segundo semestre de 2017 lo arrancó con un campeonato nacional de natación cadetes II en tres pruebas: 50 mts mariposa, 100 mts mariposa y 200 mts combinado. Allí fue  subcampeón en 50 mts libre y 100 mts libre, y medalla de bronce en 200 mts espalda. Esta competencia se realizó en Mar del Plata, del 14 al 17 de junio 2017.

Yamil es además integrante de la Selección Argentina categoría cadetes II; y preseleccionado con vista a los juegos olímpico de la juventud Buenos Aires 2018.

La lista es larga, como sus sueños. “Me gustaría llegar a competir en unos Juegos Olímpicos, es lo que todo atleta sueña”, dice, convencido de que lo va a conseguir.

Pero por ahora, los objetivos a corto plazo son otros: “Tengo la posibilidad ahora de llegar a los Juegos Olímpicos de la Juventud, hace poco me seleccionaron para los Juegos ODESUR juveniles, que sería como un preolímpico, y van a realizarse el mes que viene en Chile. Me estoy preparando para eso”.

¿Qué sentís cuando te ponés a analizar todo lo conseguido hasta ahora?

“Es un orgullo todo lo que he podido conseguir. Me siento bastante conforme porque me estoy dando cuenta que todo el esfuerzo que estoy haciendo vale la pena. A veces entreno más que mis compañeros de equipo, incluso tengo que hacerlo solo, pero se nota que vale la pena al final de todo. Creo que cada esfuerzo tiene su recompensa”.

¿Cómo es el apoyo de tu familia?

“Mis papás (Armando y Mariana) y mis hermanos siempre me apoyan muchísimo. Tengo mi hermano de 11 y mi hermana de 7 años, que también hacen natación y siempre me dicen que me ven como su ídolo y que quieren ser mejor que yo cuando tenga mi edad. En cualquier torneo ellos están y me apoyan siempre que puedan ir. Eso se siente porque estar en competencia y que, 5 minutos antes, que tu familia te mande un mensaje, aunque no los puedas tener ahí con vos, y que te digan que ‘vos podés’, que ‘lo vas a hacer bien’, te alienta muchísimo”.

¿Comenzaste la natación por alguien de tu familia?

“Mi papá no se pudo meter nunca conmigo a una pileta porque sufre de hipotermia y mi mamá nunca aprendió a nadar. Empecé en una escuelita municipal a los 5 años acá en Tunuyán y a los 11 arrancaron con un proyecto en el departamento para armar un equipo para competir. En ese equipo estaba yo, con el profesor Daniel Pérez. A los 13 años llegó un momento en el que me costaba superarme en ese equipo y decidí cambiarme al club Petroleros YPF para poder entrenar como un nadador más profesional. Desde que me cambié he estado representando a la selección argentina en torneos internacionales y a mi club a nivel nacional”. 

¿Qué te dicen tus compañeros de colegio?

“Mis compañeros siempre me dicen que me quieren ver en la tele, que quieren ver que llegue lejos, me apoyan cada vez que gano algo. Yo nunca les digo nada de cómo me va pero siempre se enteran y vienen a felicitarme. Eso es muy lindo y lo valoro muchísimo”. 

¿Con el entrenamiento y el estudio, como hacés para disfrutar los momentos con tus amigos, como cualquier adolescente?

“Con mis amigos siempre trato de hacerme un tiempo libre para distraerme un poco. Y si no, los sábados a la tarde o a la noche. Ellos ya saben que si tengo tiempo libre, trato de ir a entrenar”. 

¿Quién es tu ídolo? 

“Michel Phelps es el ídolo más grande porque llegar a unos juegos olímpicos con 15 años, salir quinto y con la vida complicada que él tuvo es increíble. Y ahora es el mejor atleta de toda la historia, el que más medallas ha tenido. Para mi es un gran ejemplo a seguir”. 

Hacés mucho sacrificio para ser un chico de 15 años…

“Sí, a veces no veo a mis padres por 1 o 2 días por ir a entrenar a Mendoza, o no puedo divertirme con mis hermanos. Hay muchos atletas que lo hacen pero vale la pena. Cuando me voy de viaje lejos extraño a mi familia, a mis amigos. Y a la hora de competir es eso y nada más, muy pocas veces alcances a conocer los lugares a donde vas, a disfrutar”. 

¿Qué otras cosas hacías que ya no podés hacer por el deporte?

“Tocaba la guitarra y bailaba pero no pude hacerlo más porque me dediqué de lleno al deporte”.

Yamil Aracena es sin duda una de las grandes promesas que tiene el deporte mendocino. Su corta edad y su espectacular trayectoria lo ratifican. Habrá que esperar que el tiempo disponga cuán lejos va a llegar, cuántos sueños va a cumplir. Cuántas alegrías le dará al deporte argentino.