Recapacitar: “Reflexionar con detenimiento y atención sobre un asunto, especialmente sobre una decisión propia”. Suena bastante simple al leerlo; sin embargo, es una de las acciones más difíciles de llevar a cabo y, habitualmente, cuando logramos hacerlo, lo efectuamos desde la culpa o la victimización. ¿Por qué es tan importante recapacitar? Porque es el primer paso que nos permite dejar atrás el dolor, transformarnos y abrir nuevos caminos. Avanzar, seguir adelante es parte del instinto humano, el asunto es avanzar en plenitud y dejar de sobrevivir.
Astrológicamente, recapacitar es una acción relacionada con distintas energías arquetípicas, utiliza como vehículo al planeta Mercurio, simbolizado por la parte de nuestra mente vinculada al análisis. La mayoría de las situaciones sobre las cuales necesitamos recapacitar son dolorosas, sean porque se asocian a un fracaso o a una pérdida; por lo tanto, la principal barrera es el principal camino: el dolor.
¿Cómo recapacitamos? No es sólo reflexionar al respecto, implica mucho más que eso, significa mirar de frente, abrazar, perdonar a otros, perdonarnos a nosotros mismos y continuar, no es fácil pero tampoco imposible. Aquí van tres pasos para aprender a recapacitar.
Paso 1. Haz una lista anotando los hechos relacionados con la situación, sin juicios, sin percepciones. Sólo los hechos. Hazlo detalladamente, separándolos en partes. No agrupes.
Paso 2. Anota en dos columnas las consecuencias que en el pasado generaron tus acciones tanto para ti como para otros. En una columna anótalas, dejando libre la emoción y los juicios, escribe tal cual lo sientes o lo piensas, y en la otra columna sólo escribe las consecuencias como resultados de los hechos, como si fuera un informe policíaco.
Paso 3. Ahora sí, evalúa quién eres hoy, en este momento presente y qué hay de diferente.
La energía de esta semana es ideal para hacer este ejercicio, recuerda hacerlo en papel, hay una gran diferencia entre pensar, hablar y escribir. Para este tipo de situaciones necesitamos escribir, de esta forma, a través del silencio, nos conectamos con nuestro interior, sin opciones o juicios de otros. Sigue estos tres pasos en ese orden, un paso a la vez. En la mitología, el planeta Mercurio era conocido como el mensajero de los dioses, atrévete a probar. Por pequeño que aparente ser este ejercicio, a veces son las cosas simples las que nos cambian la vida.
