¡Oh, dicha! ¡Oh, felicidad! Gracias, gracias, gracias a todas y todos quienes hacen posible este momento de optimismo y alegría que envuelve por igual a millonas y millones de argentinos a lo largo, lo ancho, lo profundo y lo superficial de esta amada patrea. ¿Cómo entender esta ola de entusiasmo que recorre Argentina? Todo alborozo, se sabe, comienza el 10 de diciembre del año pasado cuando asume el poder el ex legislador de la Alianza Encuentro por la Ciudad que en el 2000 llevó a Domingo Cavallo como candidato a jefe de la Ciudad, don Alberto Fernández, más conocido como Alberto Fernández de Kirchner o directamente, Presidente Coso. En aquél momento, Cavallo perdió con Aníbal Cromañón, pero Coso consiguió su primer cargo electivo por la lista en la que figuraba justo arriba de Elena Cruz, actriz de dilatada carrera artística y ardorosa pasión por Videla. Coso asumió su cargo en el Congreso diciendo: “vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un Nuevo Contrato de Ciudadanía Social. Un contrato social que sea fraterno y solidario” y “superar el muro del despilfarro”. Por eso la primera medida de gobierno fue organizar para sus militantes un festival de 60 millones de pesos en Plaza de Mayo, con Adriana Varela, Arbolito y Litto Nebbia entre otros. A Benito Cerati le afanaron el celular en medio del remolino fraterno y solidario. A cualquiera le puede pasar.

Seis meses después acá estamos, celebrando sin parar, matracas y serpentinas. El regreso a las empresas del estado de empleados que orinaban en la puerta de sus jefes, pero ojo, orín ideológico, se entiende; la limpieza étnica de todo personal de carrera no adepto al régimen; el aumento del déficit de toda empresa estatal ¿cómo no derramar lágrimas de regocijo ante tamaña hazaña? Presidente Coso le pide al Papa que interceda por la deuda argentina ¿Cómo no revolear pañuelos naranja de pura algarabía? La tarjeta alimentaria para resolver el problema del hambre que diseñaron Narda Lepes y Marcelo Tinelli recién bajado de su autazo importado y que repartieron el ministro Sobreprecio Arroyo Negativo y la Cosa Aysa de Massa a las sonrisas limpias por todo Tigre, no previó la temporada de muertes de nenes wichís como dijo la Ministra de Salud de Salta. ¿No es para festejar?

Con cuarentena y todo, al menos 130 muertes violentas contabilizadas entre las ciudades de Rosario y Santa Fe, (el viernes a la noche a Mariana Espinosa, en Rosario, le tocaron el timbre, salió a atender y unos sicarios la ametrallaron sin tener en cuenta que el Capitán América Saín había anunciado que la temporada de muertos era en verano). Si se tomase toda la provincia el número llegaría fácilmente a 150. Es cierto que el gobernador Perotti ganó las elecciones en prometiendo: “ahora, la paz y el orden” pero bueno, no hay que ser ansiosos, ya llegará. Por ahora festejamos. Los que quedemos. Vivos.

Pasame el pomo, vamos a celebrar que Argentina le sacó las credenciales a la embajadora venezolana Elisa Trotta, que estaba haciendo un trabajo enorme para aliviar un poco la vida de los expulsados de su país y el Presidente Coso aseguró que “en Venezuela las instituciones están funcionando, no hay dictadura”. Es para bailar salsa y hacer papel picado con el informe Bachelet. Argentina le da asilo a Evo Morales, prófugo de su país y le permite hacer política. Coso antes de asumir va y se abraza con un ex presidente preso del país que es su aliado estratégico y va a otro país hermano, en proceso eleccionario, y se abraza con uno de los candidatos. El que después perdió. Una verdadera murga uruguaya para festejar. No queda ni el durazno ni la convención. Mientras hablamos de Patria Grande, hacemos simultáneas de boxeo por primera vez en la historia con los cinco países limítrofes: Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay; frenamos el acuerdo con la Unión Europea, hacemos tambalear el Mercosur y hasta entramos en conflicto con…¡Suecia! Las filminas con errores sirven para demostrar el lado humano de los científicos, le erran como cualquiera. Festejar que el Canciller Felipe Coso tuitee contra las empresas de aviación que debían devolver a los compatriotas al país es una obligación de toda persona de bien. Y que el canciller no sepa inglés es un plus: ¡tiene potencial para mejorar! ¡La PresidentaVice desde Cuba nos hace pelear con los italianos, vamos todavía! ¡Qué importantes somos, Argentina, no se olvidarán tan fácilmente de nosotros! ¡Y los jubilados! ¿qué decir de los jubilados?¡Esos angurrientos que iban a cobrar sus aumentos con los intereses de las lelics! Por suerte el Presidente Coso consiguió lo que no había conseguido el Gordo Mortero: que la ley de movilidad jubilatoria se convirtiese en nada y la arbitrariedad del gobernante volvió a ser la medida de todas las cosas. Los jubilados saldrían en ronda si pudieran a vitorear al gobierno que les devolvió su status de indigentes. Pero mejor quedarse adentro, ¿para qué salir? ¿Para darse la vacuna de la gripe? Por suerte Pami no la está dando ni ANSES atiende los reclamos. Mejor, gran estrategia gubernamental para cuidar a nuestros queridos abuelos. Eduardo Duhalde propuso volver a la venta por peso; el secretario de seguridad santafesino Germán Montenegro propuso usar “bolas wrap”, unas boleadoras muy simpáticas para cazar narcos; por decreto del Presidente Coso los inscriptos en el programa de protección de testigos pasaron a depender del Poder Ejecutivo, formado por la gente contra quienes los testigos atestiguaron ¿No es para soltar sonora carcajada? Cinco senadoras kirchneristas propusieron una ley para limitar el trabajo de investigación periodística en casos de corrupción y Daniel Filmus pataleó para que el equipo de Bádminton en la copa panamericana de Brasil no se presentara como “Falklands Teams”. Haciendo honor a su historia, perdió. Es para jarana, chacota y pitorreo, digan sino.

El Presidente Coso consiguió que la CGT no se queje de recortes, que los actores no nos amarguen con videos depresivos lamentándose que la patria está en peligro por negociar con el FMI, que Mirta Tundis no llore por los jubilados, que Juan Carr se tome vacaciones, que Baradel se olvide de la cláusula gatillo, que la UCA deje de medir pobreza. ¿Cómo frenar tanta animación y algarabía al comprobar que nunca les interesó, ni a la CGT, ni a la UCA ni a los actores, ni a Mirta Tundis, ni a Baradel, ni a Juan Carr nada de lo que pedían, sino regar su mínima plantita de miserias y autocomplacencia? Un lugarcito roñoso bajo el solcito del poder, eso buscaron. ¡Y lo encontraron! ¿No es para cantar “Aleluya” a voz en cuello?

La obra pública se paralizó. Las heladeras que se iban a llenar de asado, se llenaron de vacío (vacío, vacío, eh, nadie habla de corte de carnes, nadie recuerda bien qué era carne). La Vaca volvió a morir. El riesgo país superó los 4000 puntos. Antes de la pandemia la venta de autos ya había bajado un 30% y el registro de venta de propiedades en Capital en el primer trimestre del año era el más bajo desde que existe el registro en 1998. Un empresario teatral dirige Aerolíneas Argentinas que con toda la épica repitió los viajes a China que ya hiciera Videla y andá a saber qué trajeron de China, cuánto, cómo, dónde porque datos no hay. Lo que se sabe es que tardaron meses para traer a los argentinos varados, mientras tenían que seguir pagando su dólar solidario y el déficit de la empresa, pum, para arriba. Una antropóloga que teoriza sororidad y género dirige la Seguridad de la Nación mientras que en la provincia de Buenos Aires, el ministro, salido del casting de Rambito y Rambón, limpia su calzado como en la época en que monitoreaba departamentos con fiscales frenéticamente desplazados de sus causas y se pelea con la ministra sorora. Aburrirse, ¡qué cosa difícil en este país!

Tan ocupados estaban que a nadie se le ocurrió escuchar de verdad al ex embajador en China, Diego Guelar que dijo en enero “muchachos, lo que se viene es grave”. Pero el ministro de Salud Ginés González Coso dijo que difícil que el coronavirus llegase a estas tierras porque China está lejos, y acá hace calor y lléname este papelito en Ezeiza y después no importa, si en ese momento la militante que tenía que recibirte el papelito había ido a buscar su ración habitual de bizcochitos Tía Maruca, llévate el papelito a tu casa. Qué clara la tiene el ministro que no se atiende en el sistema de salud que él mismo diseña y dirige y ahora dice que en una de ésas se equivocaron de lo lindo y nos encerraron antes de tiempo. Es pura dicha. Tirando a chiste. Pucha digo al final no se curaba con un tecito como aseguró el presidente del gobierno de científicos. Y eso que en marzo ya pocos viajaban porque el 30% “solidario” que le enchufaron a los dólares estaban tirando a la lona a las agencias de turismo.

¿Recuerdan? Agencias de turismo, esos lugares donde trabajaban miles de argentinos y que están a punto de desaparecer porque a nadie parece importarles: ilustrarían los billetes si continuase la costumbre de poner animalitos en vías de extinción y no científicos con lazos nazis de los que no se puede hablar porque ¿a quién se le ocurre ligar peronismo con nazis? Sólo a los que insisten en decir que el golpe del ’43 fue pro eje alemán. Por suerte la recuperada televisión pública te avisa que el golpe era golpe pero no tan jodido, si estaba Perón. Lo bueno que Canal 7 mientras pone en su pantalla elogios golpista no pasa esos maestros que escriben con errores de ortografía. ¿No es para morir a risotadas?

Encierran a la población por lo menos 100 días y la famosa curva no deja de subir en la provincia en la que menos estrictos fue con la cuarentena. Nos angustian. Nos destrozan mental, emocional y económicamente. Pulverizan miles de comercios, pymes y puestos de trabajo. Matan gente por “desafiar la cuarentena” (al menos, tres muertos). La represión policial toca picos máximos en al menos seis provincias gobernadas por el peronismo y anuncia el gobierno –como si fuera un simple espectador, como si no tuviera nada que ver- que habrá picos de delincuencia para los que queden vivos. Liberan presos peligrosos: Boudou, violadores, asesinos que vuelven a sus barrios. Elogian a gobernadores medievales, les llevan el COVID y le dan 10.000 pesos a paraguayos que cruzan el río para cobrarlos y para votar, cuando haya que hacerlo. Bajan el protocolo de seguridad, cierran el aeropuerto de Palomar. No comparan con Uruguay porque son países distintos. No paran de comparar con Brasil como si no fuesen países distintos. Llevan al país a un virtual default. Matan la economía del país: el déficit primario de mayo es de aproximadamente 230.000 millones, a diferencia del superávit del mismo mes del año pasado. Se desentienden de cualquier otro problema de salud que no sea covid. Funden a las clínicas, empobrecen a los médicos. Consiguen que el número de pobres que la UCA mintió para empiojar la elección anterior fuera superado. Volvieron al dólar paralelo y la brecha con el oficial es de 100% y volvieron a los súperpoderes, un amor que no pueden largar. Manejan inconstitucionalmente el 100% del presupuesto. Metieron a la Justicia en feria permanente y al Congreso en pantallitas que no saben manejar. Hicieron guetos en las villas pero se ofenden si alguien dice gueto. También muelen a palos a los quom, pero eso lo deben hacer para respetar una tradición, en honor a la matanza Pilagá que Perón comandó en 1947. Llenan de impunidad a la presidentavice y expropian empresas diciendo que no lo hacen, empeorando la imagen del país, espantando inversores, obviando el reclamo de la gente del lugar, aniquilando cualquier esperanza de justicia o división de poderes. El que te dice “idiota” si salís de tu casa pasea por provincias sin COVID con beneplácito de su comité de expertos. Compran fideos, lentejas y azúcar a precios exorbitantes, nadie tiene la culpa de nada y es más difícil enterarse porque han dado de baja los documentos digitales. El aborto dejó de ser tema prioritario y volvieron a otro gran amor peronista: la cartelización de venta de medicamentos al estado. Echaron a Galperín que se fue con Mercado Libre a Uruguay, dando inicio a la fuga de los empresarios más valiosos a lugares donde no los traten como delincuentes.

¿Cómo no festejar si a sólo seis meses de instalado, están cumpliendo los tres objetivos básicos (*) que el gobierno se había propuesto en diciembre de 2019?

¡Apretá el pomo!, ¡Tanta alegría nos va a hacer mal!

(*) Los tres objetivos básicos: choreo, impunidad y venganza.