La sexualidad -como tantos otros aspectos de la vida-, también ha quedado afectada por la pandemia del COVID-19. Y es que son muchas las parejas (y también los ‘singles’), que han quedado distanciadas debido a la cuarentena por el coronavirus.

Sin embargo no todas son amarguras ya que la tecnología puede ser una gran herramienta que permita conectarse a través de diferentes formas como por ejemplo, videollamadas. Ahora sí, la diferencia en este caso que éstas serían en situaciones subidas de tono. ¡Sí señores y señoras! Es una realidad: en medio de la crisis, los nudes (desnudos) y el sexting han aumentado… ¡y en cantidad!

La firma Khoros ha señalado que los desnudos en contextos de mensajes del coronavirus se han incrementado en un 384% en Twitter. Además, los emojis del durazno y la berenjena (usados con connotación sexual) han visto un incremento de casi el 50%, con una tendencia al alza hasta mayo.

Asimismo, el Dr. Justin Lehmiller, investigador del Instituto Kinsey y autor del artítulo Tell Me What You Want: The Science del deseo sexual, menciona que una de cada cinco personas ha recurrido a una nueva forma de expresar su sexualidad. En este caso, los más comunes son el sexting (el mensajeo de conversaciones sexuales) y enviar fotos desnudas y, para los que tienen pareja conviviendo con ellas, fantasías o nuevas posiciones sexuales.

Ahora bien…volvamos puntualmente a esta práctica que, hasta antes del coronovarus, muchos hablaban de ella pero como algo relacionada casi por completo con las generaciones más jóvenes: el sexting.

El término sexting une las palabras sex (sexo en inglés) y tex (texto) y es básicamente eso: tener charlas eróticas a través de distintas plataformas como aplicaciones o redes sociales, que muchas veces pueden terminar con el envío de fotos hot de ambas partes. 

Es decir, el sexting consiste en el intercambio de material sexual a través de textos, fotografías o videos en distintas plataformas online a las que se puede acceder desde el celular, la computadora o cualquier otro aparato electrónico que disponga de una pantalla. Una práctica que es por muchos, recomendada por los sexólogos.

“Esta práctica puede ser muy buena y divertida en los adultos y en tiempos de cuarentena una herramienta muy valiosa para mantener alto el deseo sexual y el erotismo tanto para parejas como personas solteras”, señalaba en diálogo con un medio nacional la sexóloga del Hospital de Clínicas y miembro de comisión directiva de Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), Viviana Wapñarsky (MN: 24433).

Pero a la luz de los hechos, esta práctica que a primera vista pare ser del ámbito de la privacidad, muchas veces puede terminar con la difusión de imágenes sin el consentimiento de la otra persona. 

¿Cuáles son los peligros del Sexting?

Sin dudas, el mayor peligro del sexting es la difusión masiva de imágenes que una persona envía en un contexto de intimidad y de confianza a otra, ya sea por venganza, bullying o incluso para extorsionarla (sextorsión) y lo que esta difusión conlleva. En la encuesta realizada por AdoptáUnChico, si bien la mayoría de las mujeres admite haber practicado el sexting, el 80% reconoce sentir desconfianza y tener miedo a que sus chats se divulguen. 

En este sentido, esta práctica requiere de tomar ciertos recaudos porque una vez se envía el contenido la otra persona dispone del mismo a su voluntad. Por eso, muchos sexólogos suelen aconsejar que en el caso de enviar imágenes o videos no se muestren las caras o elementos físicos identificables, como tatuajes, cicatrices o marcas de la piel.

¿En pareja o no?

El sexting es una forma más de abordar la sexualidad. Así como algunas personas prefieren los encuentros casuales, otras sólo tienen relaciones con parejas estables, con esta práctica ocurre lo mismo. 

En muchos casos consultados, las mujeres señalaron que  no llegaron a un acuerdo sobre si prefieren practicarlo con su pareja o con una persona que les gusta pero con la que no tienen un vínculo estable. Lo interesante de esto, es ver como las formas de vivir la sexualidad cambian según los distintos países y sus culturas, ya que, por ejemplo, el 73% de las usuarias mexicanas de la plataforma a las que se les hizo la misma pregunta admitieron que no se atreverían a sextear con una persona que no fuese su novio.

Reviviendo la pasión

Aunque no todas las parejas son iguales, ni a todos les gustan las mismas cosas, cualquier oportunidad que implique explorar la creatividad en la pareja y salirse de la rutina ayuda a mantener la pasión intacta, especialmente en parejas que llevan mucho más tiempo juntas, es más que válida. Y el sexting puede ser una gran ayuda para ello.

En este sentido, enviarse nudes (desnudos) y mensajes subidos de tono puede ser una excelente opción para motivarse el uno al otro a mantener una relación más activa, sobre todo en esta época de tanto estrés y ansiedad producto del confinamiento.

“Podemos enriquecernos muchísimo si tenemos los recaudos necesarios en cuanto a seguridad porque nos da la posibilidad de tener sexo sin tocarnos, lo que hoy se vuelve una complicación. No está demostrado que el COVID-19 se pase a través de los fluidos sexuales pero está desaconsejado besar y estar a menos de un metro”, agregó Wapñarsky. “El sexting puede llegar a ser un juego muy divertido dentro de la misma pareja estando en cuartos distintos o por el teléfono, jugando a que son dos desconocidos o por los que no están solos en su casa, una buena herramienta de juego y de estimulación sexual”, agregó.