Se viene el presidente y hay que vestir la ciudad de una manera que al presidente lo impacte. A ver si todavía se manda el faltazo, como lo hizo en el aniversario de Malvinas. Se viene el presidente y la primera dama o, en todo caso, la futura presidenta y el futuro primer damo. Lo primero que hay que hacer es juntar gente, ya se barajan cifras, hay quien dice que es necesario juntar unas cuarenta mil personas para que los actos se vean gordos de multitud. Teniendo en cuenta que en la Primera Junta no había ningún mendocino, sería bueno nombrar, aunque sea con retroactividad, algún mendocino que participara en la Primera Junta.
Algunas escuelas pudientes podrían vestir a sus alumnos de pingüinitos, así desfilan en homenaje al presidente con trajes que tienen que ver con las temperaturas de la época. Sería bueno que el presidente durante su estadía escuchara, entre marchas militares que seguramente sonarán, música cuyana, para que sepa que esta tierra también tiene lo suyo al respecto. Que a ningún grupo, aunque sea benigno, se le ocurra seguir a la hermana del presidente, porque últimamente los grupos que se le acercan la ponen de mal talante. Se viene el presidente y es necesario que la fiesta sea una gran fiesta. ¿Porqué no repetimos la Fiesta de la Vendimia? Inclusive con votación de reina y todo, digo, para asegurarnos si la elección fue empate o no.
