La crisis económica genera que los mendocinos cuiden al máximo su bolsillo y posterguen gastos, con el objetivo de estirar los ingresos para llegar a fin de mes. En ese sentido, el cuidado de los vehículos no es una excepción.
Según destacan los mecánicos, es cada día más común que no se le realice el mantenimiento adecuado a los autos, estirando así el cambio de aceite, filtros o de las cubiertas, entre otros aspectos. Pero advierten que lo que hoy implica un ahorro, puede terminar ocasionando graves problemas en el desarrollo de la máquina.
En una recorrida realizada por El Sol, trabajadores del sector afirmaron que atraviesan una serie de inconvenientes a partir de la disminución de las consultas por parte de los clientes, que además ya no realizan un mantenimiento preventivo del vehículo, sino que los llevan a los talleres cuando el auto ya está roto. Ante esta situación, comentan, hay muchos que no pueden afrontar el arreglo, por lo que optan por dejarlos “tirados” por un tiempo.
“Los problemas para los mecánicos en estos momentos son muy graves. Una porque las fábricas nos niegan información, han extendido el periodo de garantía, hacen del usuario un cliente cautivo los concesionarios. Hay más de 100 talleres que han tenido que cerrar y otros están trabajando con la puerta cerrada. También influye mucho el costo de los repuestos, lubricantes, herramientas”, explicó Ricardo Cavallo, tesorero de la Unión de Talleres Mecánicos y Anexos (Utma) Mendoza, que posee alrededor de 400 asociados en la provincia.
A su vez, desde los talleres destacan que las personas piden cada vez más presupuestos. “Buscan la manera de usar las tarjetas de crédito para afrontar el gasto. Ahora por cualquier cosa te gastás $10 mil, como si nada. Esa cantidad, en un sueldo, es mucho dinero”, explicó Néstor Rodríguez, propietario Mecánica Goyo, ubicado en Dorrego.
Más allá de la mano de obra, los costos que intentan enfrentar los clientes con las tarjetas de crédito son usualmente los repuestos. En ese sentido, desde el sector destacan que crecieron las consultas por las piezas alternativas, ya que la diferencia entre ésta y una de primera marca ronda en el 40%.
Además, si bien anteriormente eran los mecánicos los que realizaban la compra de los accesorios cuando un vehículo llegaba a su taller, en la actualidad son cada vez más los clientes que van y buscan esos repuestos.
“En muchos casos le hacemos la lista y les pedimos que traigan los respuestos y de qué marca, según la necesidad del vehículo. A nosotros nos agiliza mucho, porque no tenemos que salir a buscarlos y además así nos pagan la mano de obra, porque muchas veces cubrís las piezas mecánicas pero no el trabajo”, detalló Cavallo.

El mantenimiento
Entre las tareas habituales que los propietarios deben realizar para mantener la vida útil de los vehículos se encuentran el cambio de aceite, filtros, correa de distribución, revisión de frenos y de cubiertas.
Solo en lo referente al cambio de aceite y filtros, teniendo en cuenta un vehículo económico y de tipo familiar, se estima que puede rondar entre los $3 mil a los $4.500.
Según lo expuesto desde el sector, las personas estiran cada vez más este tipo de mantenimientos o buscan la forma de hacerlos más económicos.
“Cuando vienen a hacer los cambios de aceite y filtro, lo hace con los kilometrajes pasados y ya con muy poco caudal de aceite. Esto se cambia cada 10 mil kilómetros (aceite semisintético) y cuando llegan al taller ya están al límite, con 16 mil kilómetros. Cuando uno lo hace estirar tanto tiempo, el aceite se empieza a degradar y consumir”, destacó Claudio Losada, propietario propietario del taller mecánico homónimo ubicado en Godoy Cruz.
Con respecto a los frenos, Losada explicó que tampoco se realiza la revisión. “Usualmente llegan al taller porque están haciendo ruido y al revisarlo, hay casos donde no hay discos ni pastillas, que es lo primero que se gasta. Muchas veces no toman conciencia del riesgo que esto implica”.
Por su parte, Rodríguez hizo hincapié en que si bien antes se realizaba el mantenimiento en conjunto, en la actualidad se va haciendo “de a poco, mes por mes”.
“Por ejemplo, si tienen que hacerle la distribución y el cambio de aceite, hacen lo primero y estiran lo otro 3 mil o 4 mil kilómetros más. Lo van destripando al auto con los arreglos”, indicó.
El cuidado de las cubiertas
En lo referente a las cubiertas de los vehículos, Pablo Montenegro, de Integral Truck, hizo referencia a que los particulares también han dejado de lado la rotación y balanceo, que debe realizarse cada 8 mil kilómetros aproximadamente.
Al no realizar este mantenimiento, que tiene un costo aproximado de $600, “es peor el remedio que la enfermedad porque después terminan cambiándola”, explicó.
“Si bien en su momento lo estiran, después sale más caro porque se marcó la goma, se rompió, se malgastó y terminás gastando mucho más porque tenés que poner nuevo”, agregó Montenegro. Con respecto al precio de una cubierta, una unidad de primera marca tiene un valor aproximado de $2 mil, mientras que una segunda marca llega a hacer hasta un 25% más económica.
Lo barato sale caro
Las personas actualmente concurren a los talleres cuando los vehículos ya están rotos o presentan inconvenientes. En ese sentido, Losada destacó: “Si hacés mantenimiento preventivo, vas a tener un determinado gasto, pero si llegás a la rotura, produce un aumento muy notorio porque se rompieron piezas que no estaban contempladas. Por ejemplo, un vehículo que levanta temperatura, si se revisa a tiempo solo se reparan ciertas cosas, pero por estirar su tratamiento, se derriten plásticos o componentes que no era necesario sustituir en un primer momento. Entonces, una reparación que iba a salir $10 mil, termina yéndose a $15 o $18 mil”.
Además, a la hora de enfrentar el gasto, el cliente “ya no se casa” con ningún servicio técnico, sino que sale en busca de precios. En ese sentido, Rodríguez destacó que, en ocasiones, por intentar ahorrar “terminan gastando más” porque al comparar presupuestos “podés encontrar algo un poco más barato, pero nunca del 50% entre taller y taller. En ese caso, hay algún componente que no se está teniendo en cuenta y que va a terminar cambiando igual”.

Para hacer frente a la situación actual, desde la Utma les brindan herramientas de capacitación a sus asociados. Además, poseen “algunos scanner para colaborar con los que no tienen o no puede sacar una falla. Colaboramos para subsistir, pero está el problema del cliente, que se encuentra con que carga nafta o cambia el aceite, entonces estira el mantenimiento al máximo. Cuando ya empieza a fallar, va al taller. Por ahí ya es tarde y es mucho más grave”, finalizó Cavallo.
