Para que una pareja funcione bien, es necesario que ninguno de los dos rompa el monólogo. El secreto de un matrimonio feliz es perdonarse mutuamente el hecho de haberse casado. Sé que muchos hombres me van a decir después, ¿por qué no te callás la boca un poquitito, gilún?, pero lo voy a decir igual porque es verdad: según una investigación, las mujeres casadas que guardan silencio durante una pelea conyugal tienen mayores chances de que les dé un ataque cardíaco y otros trastornos que las que dicen todo lo que piensan.

      En cambio, a los hombres no les pasa nada. Los que discuten con sus mujeres tienen las mismas expectativas de vida que los que se quedan callados. Les da lo mismo a los vagos. La investigación demostró que la forma como pelea una pareja afecta no sólo su relación sino su salud. Y no estoy hablando de los que se agarran a los coscachos, sino de las discusiones orales, de las de palabras. Y no se trata de no discutir, no está mal hacerlo, según los investigadores. Es la calidad de la discusión lo que importa.Nada de palabrotas, pero tampoco quedarse callada. Un poco de suavidad en el trato y sentido común y las cosas pueden marchar mejor. Así que ya sabe, mi amigo, la que calla otorga, pero también puede enfermarse.