Buenos días, a pesar de todo. Debe ser el presidente más vapuleado de estos momentos. En los últimos años le han dicho de todo menos bonito: dictador, intolerante, autoritario, tirano, corrupto y otros elogios. Cuando el mundo se enteró de que tenía cáncer, muchos aplaudieron. ¿Cómo se puede aplaudir un cáncer, necios? Lo dieron por muerto, que renunciaba, que no duraba más de dos meses en el poder, que ya estaba en estado de agonía. Pues ahí lo tienen, vivito y coleando, y con una goleada multitudinaria, porque en las elecciones del domingo le sacó un millón y medio de votos a su rival. Seguramente, dirán ahora que compró los votos, que infringió la Ley Electoral, que llevó agua para su molino poniendo el molino y el agua. No hablarán de fraude, porque su rival, Capriles, aclaró ya que las elecciones habían sido absolutamente limpias, y, además, estuvieron tan cubiertas, tan fiscalizadas, tan miradas por el mundo que el fraude se notaría, pero si pudieran lo harían. Ya he dicho que no me gustan las reelecciones eternas de los presidentes, que no me atraen los presidentes vitalicios, los mandatarios perennes, porque creo en la alternancia en el poder y considero que es uno de los pilares de la democracia. Pero, la Constitución de Venezuela lo permite, y Hugo Chávez va por sus veinte años de mandato ininterrumpido. El pueblo volvió a votarlo y lo hizo en forma abrumadora, por 54% de los votos emitidos. Igual que Cristina, ¿vio? Es cierto que Venezuela aparece a través de las elecciones polarizada, dividida, partida en dos, es cierto también que esto pondrá en una situación de tensión su próximo período porque, si miramos al revés, tiene 46% de venezolanos en contra, pero, a pesar de todo esto, ganó. No solamente los chavistas de Venezuela festejaron, también los chavistas extranjeros. Evo Morales bailó una saya vestido de caporal; Dilma, en Brasil, le mandó a Capriles el CD Tristeza no tein fin, por Roberto Carlos, a ver si le aportaba un millón de amigos. Lugo se lamentaba: “A mí no me dejan terminar el mandato y a este lo dejan gobernar tres períodos. Mujica en Uruguay organizó una mateada entre la gente de buen vestir, y en Argentina los festejos fueron varios. Cristina le envió de regalo a Chávez dos kilos del glaciar Perito Moreno temiendo que se derrita en el camino. Y algunos acólitos de la presidenta la fogonearon: “¿Viste, Cristina, que la rereelección es posible? Dale, decidite, vas a contar con el apoyo del pueblo y del Grupo Clarín también. Ganó Hugo Chávez. Hugo es un nombre de ascendencia germánica que significa “de gran espíritu”. Y lo debe tener el Chavón, porque pasó de terapia intensiva a tercer mandato. En fin, como dice el refrán. “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.