Buenos días, a pesar de todo. Estoy absolutamente a favor de la reelección. Pienso que sólo un período es más escaso que asado de canario. No se pueden realizar todas las cosas en un solo período. Cuando se está terminando el mandato es cuando recién comienza a saberse cómo funciona el laberinto de la burocracia y cómo salir de él sin el hilo de Ariadna. La burocracia es un aparato gigantesco manejado por pigmeos. Estoy de acuerdo con la reelección porque, en una gestión de corto tiempo, aquellas promesas que se producen en el momento de la elección están muy lejos de cumplirse, porque una cosa es cómo se ve la cosa desde fuera y otra muy distinta cómo se la sufre desde dentro. Y no es que no se quiera, no se puede, es necesario tiempo para que las brevas maduren, no se puede adelantar la primavera por un Decreto de Necesidad y Urgencia. Estoy de acuerdo con la reelección porque eso va a permitir que se amplíen las relaciones con otros países y que puedan mostrarse, con un ademán ecuménico, todas las bondades que nos constituyen, desde la calidad de nuestros vinos hasta el dulce encanto de nuestra música folclórica. Estoy absolutamente de acuerdo con la reelección. La reelección va a permitir que una persona que recién está empezando a ser conocida demuestre que tiene un constancia de trabajo, que está dispuesta a defender los intereses de la provincia por encima de cualquier otro interés; que Mendoza es, dentro del campo de sus preocupaciones, la más grande, la que recibe un trato preferencial. Estoy absolutamente de acuerdo con la reelección porque el tiempo permite –yo diría obliga– el perfeccionamiento. No es la misma persona aquella que asumió que la que van formando los conflictos del tiempo. Hay una maduración, un crecimiento, es más, un conocimiento de la propia persona, porque podemos decir con propiedad: se ha equivocado varias veces, está aprendiendo. El conocimiento no sólo descansa sobre la verdad sino también sobre el error. El conocimiento que da el tiempo le permitirá hablar mejor, entender mejor, pensar mejor, ser coherente con su pensamiento. En definitiva: la experiencia. A la experiencia le basta un bichito de luz para iluminar el camino. Sí, estoy absolutamente de acuerdo con la reelección de la reina de la Vendimia.