La investigación policial de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico contra Issac Giusseppe Rojas Torres (34) estuvo a punto de caerse. El Gordo –conocido por ser uno de los hijos de la Chilena Ruth, la señalada jefa narco del barrio 20 de Julio de Las Heras– terminó detenido el 12 de julio del año pasado porque le encontraron en una casa un vivero de marihuana monitoreado con circuito cerrado de televisión, armas y elementos que lo comprometían con la venta de estupefacientes; pero, siete días antes, supo que los efectivos que trabajan casos de narcocriminalidad lo seguían de cerca.

Esto se desprende de un informe presentado por los mismos policías mientras realizaban trabajos de vigilancia en uno de los tres domicilios que frecuentaba en la barriada.

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A más de un año de los allanamientos que permitieron su captura y posterior traslado a la cárcel, el Gordo, quien nació en Viña del Mar el 24 de junio de 1983, reconoció que violó la Ley de Estupefacientes en la modalidad de siembra o cultivo de plantas y guarda de semillas utilizables para producir sustancias prohibidas y fue a juicio abreviado después de pactar la pena con la fiscalía, a cargo de Patricia Santoni: acordó la pena mínima –4 años de cárcel– de una máxima de 15 años y $225 de multa (la norma prevé sanciones económicas ínfimas) y el juez del Tribunal Oral Nº1, Alberto Daniel Carelli, lo condenó.

La investigación contra Isaac Rojas terminó con un secuestro impresionante en un domicilio de calle Sarmiento de Las Heras, pocas veces visto en Mendoza: un vivero con 615 plantas de marihuana de entre 1,10 y 1,50 metros de altura distribuidos en tres ambientes acondicionados con equipos de iluminación artificial, faros de alto voltaje, un termostato y tres aire acondicionados, además de extractores de aire y las paredes de las piezas recubiertas con papel aluminio.

También secuestraron cinco cámaras de vigilancia y un monitor para observar lo registrado. Esto “da cuenta del valor de la mercadería que Rojas Torres guardaba en el lugar como de la necesidad de protegerla y de adelantarse a cualquier procedimiento que pudiera realizarse en el domicilio”, señala la citación a juicio.

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El inicio

Rojas comenzó a ser investigado cuando familiares de la Chilena Ruth fueron marcados con el comercio de drogas en el barrio 20 de Julio. En marzo del año pasado, cuatro meses antes de la captura de Rojas, El Sol realizó un informe sobre los movimientos de la organización en la barriada, ubicada hacia el este de la cancha de Huracán Las Heras (ver aparte). Y el Gordo estaba vinculado a la hinchada del club.

Efectivos de Lucha contra el Narcotráfico se contactaron con algunos conocidos de la barriada y un informante le aportó a un comisario de esa área que el Gordo Isaac tenía una importante cantidad de marihuana, armas y cocaína en una casa de calle Sarmiento. Cuando iniciaron los trabajos de campo detectaron la presencia de un circuito cerrado de vigilancia en la puerta del domicilio. También lo individualizaron a Rojas en la puerta del lugar.

Al mismo tiempo, profundizaron los seguimientos en dos casas de la manzana E del barrio, donde tienen domicilio la Chilena Ruth y sus hijos. Uno de ellos, el mayor, identificado como Dan, también estaba sospechado de venta de drogas, confiaron los detectives. También un cuñado, conocido como el Chula o Ricotero.

En un momento, los policías creyeron que la investigación iba a caerse: informaron que se encontraban realizando vigilancia en uno de los domicilios de la manzana E, cuando observaron llegar al lugar un auto VW Fox conducido por el Gordo.

El sujeto paró unos minutos en la casa y retomó la marcha del vehículo, “pasando a escasos metros de la vigilancia a la mínima velocidad, bajando la ventanilla y mirando a los efectivos designados detenidamente”, relataron.

Los policías no bajaron los brazos y siguieron con los trabajos de campo. Los días posteriores confirmaron movimientos típicos de narcomenudeo en las casas y se pidieron nuevas órdenes de allanamiento a la Justicia.

Así dieron con el vivero, las cámaras, cartuchos y armas, como una escopeta y una pistola calibre 9 y se produjo la detención del barra de Huracán.

Una de las pruebas que se destacaron en la causa, y que sirvió para confirmar que había un productivo vivero de marihuana, fue el aumento de consumo de energía en el domicilio de calle Sarmiento, el que estaba a nombre de una mujer: pasó de un promedio bimestral mínimo de 660kWh y máximo de 712kWh (bimestres facturados en mayo y julio de los años 2011 al 2015) a un consumo de 3.330kWh y 4.971kWh durante los meses facturados el 28 de mayo y 29 de junio del año pasado, justo las dos facturas previas al allanamiento que permitió los secuestros, llevado a cabo el 12 de julio del año pasado.

Temor en el barrio 20 de Julio

El barrio 20 de Julio está en el distrito El Plumerillo. Allí tenía ­–investigadores sostienen que todavía continúa activa– base la banda cuando fue allanada. El Sol realizó varios informes dando a conocer cómo y dónde se producía la venta de drogas. Soldaditos armados y venta en pequeñas cantidades. Recaudaban mucho dinero.

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Y una muestra de ello fue que, cuando detuvieron a Isaac Rojas, hallaron en su bolsillo $3.680 y $9.000 en la casa que habitaba en la manzana E, la misma de su madre.