En los hoteles transitorios existe una tendencia cada vez más fuerte de personas que consultan para entrar en grupo a las habitaciones, ya sea para hacer tríos o cualquier modalidad del intercambio de parejas -conocido como swinging-. Sin embargo, a pesar de la crisis en la que se encuentran este tipo de establecimientos, esas prácticas no están permitidas: la ley autoriza sólo a dos personas para que entren en cada cuarto.
Por lo tanto, desde el sector comenzó un movimiento para cambiar la legislación, tanto a nivel nacional como provincial, que prohibe estas nuevas prácticas en los telos. De hecho, el diputado nacional por Buenos Aires Sergio Abrevaya (GEN) ya presentó un proyecto de modificación, mientras que en la Legislatura provincial se han enviado notas solicitando lo mismo.
El presidente de la Asociación de Albergues Transitorios de Mendoza (AATM), Eduardo Moyano, explicó que la ley se extiende desde 1978. “Se originó en la época del Proceso y quedó. A nivel local, los municipios indican que es una práctica insalubre. Nosotros acatamos las reglas, pero la gente lo pide”, indicó.
Moyano, que es dueño del albergue Top Secret, mencionó que la actividad está bajando. “En los últimos meses tenemos 13 hoteles transitorios que tuvieron que cerrar. Hay 40 en la provincia, pero otros funcionan en la clandestinidad y es a donde migran los que buscan estas experiencias: la demanda se la está llevando la actividad ilegal”, añadió el presidente de la AATM.
Según los datos de la asociación, los precios van de los 200 pesos a casi 2.000, según el servicio elegido y el lugar, pero la actividad ha disminuido en un 20% en lo que va del año. “Que se aprueben estos cambios sería beneficioso: todos saben que estamos en el siglo XXI y las cosas están cambiando”, apuntó Moyano.
La competencia clandestina, la suba de impuestos y sueldos, junto a otras prácticas (como tener sexo en el auto) son algunos de los motivos que llevaron al cierre a estos moteles, de acuerdo con la AATM. Ahora, los que todavía funcionan buscan optimizar sus recursos, publicidad y el interés de los clientes.
Así, la idea es aprovechar los nuevos hábitos sexuales de los mendocinos que utilizan estos establecimientos, quienes se interesan por “ampliar el cuarto”. Desde el motel Delta, en Ciudad, también señalaron que los clientes suelen preguntar si es posible llevar más personas a las habitaciones, a quienes deben informarles que no está permitido.
Por su parte, Enrique De Oto, responsable de las campañas de marketing de La Luna, consideró que la modificación tendrá un efecto todavía más incisivo en el futuro del sector: “En un par de años, el que no migre a esta práctica, desaparece. Es la realidad que se nos viene encima, porque la gente quiere y no se puede”.
Fue por este motivo que De Oto propuso ofrecer un maniquí para los interesados en estas prácticas. Actualmente, al menos unas seis parejas por día lo alquilan. “Es algo que tenemos que dejar de ignorar. Para los pibes de entre 18 y 25 hablar de swingers es como hablar de fútbol, completamente común. Y es justamente el sector que estamos perdiendo”, apuntó.
