La Justicia le dictó este jueves la prisión preventiva a Diego Norberto Vildoza (42) por el crimen del carpintero Juan Carlos Moya, ocurrido a principios de noviembre del 2017. Se trata de una causa que lleva más de dos años pero sigue generando conmoción y trabajo en la Justicia.

En la audiencia que lideró la jueza Dolores Ramón, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello hizo un repaso de las pruebas que hay contra los tres sospechosos que están tras las rejas. Además de esto, contó que la causa tiene un cuarto sospechoso, quien se encuentra en calidad de prófugo.

Pirrello señaló que se trata de Miguel Ángel Donoso, un hombre que actualmente se encuentra con pedido de captura nacional e internacional.

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Desde hace meses, los detectives le perdieron el rastro pero las escuchas telefónicas incorporadas en el expediente, que ya tiene nueve cuerpos, lo comprometen.

De acuerdo con la reconstrucción del hecho que realizó el Ministerio Público, Donoso y otro de los detenidos de la causa, identificado como Francisco el “Torito” Agüero –también está con prisión preventiva– se bajaron de un Fiesta Kinetic blanco y se dirigieron hasta la casa de la víctima para robarle dinero en efectivo –20 mil pesos– que había cobrado de un trabajo realizado a un galpón de la zona.

En ese vehículo, agrega la hipótesis de la fiscalía, también se encontraban Vildoza –en calidad de conductor– y otro hombre identificado como Lucas Villanueva (39), quien también está preso en la causa.

En la casa de la víctima, tal como expuso el fiscal Pirrello ante las partes durante la audiencia de este jueves, se vivieron momentos de tensión: Agüero y Donoso llamaron a la puerta y fueron atendidos por el hijo del carpintero.

Les hicieron pasar por potenciales clientes y pero rápidamente sacaron un arma de fuego y lo amenazaron. Le apuntaron en la cabeza al joven y le pidieron que lo llevaran hasta donde se encontraba su padre.

Juan Carlos Moya dormía la siesta cuando los dos ladrones lo desperaron para que entregara el dinero que guardaba. “Danos el dinero”, exigieron los ladrones.

La esposa de la víctima declaró en la causa y detalló que su pareja ofreció resistencia e intentó tomar un machete que guardaba arriba de un placard.

En ese momento, uno de los malvivientes, se cree Agüero, accionó el arma que portaba. Los testigos le aseguraron al fiscal que escucharon tres detonaciones de arma de fuego. Uno de los plomos terminó con la vida de Moya.

Su hijo enfrentó a ese malviviente y logró quitarle la pistola. Tras el hecho de sangre, ambos sujetos volvieron corriendo al Fiesta y los cuatro ocupantes escaparon.