Todos conocemos el juego que practica Harry Potter y que hace furor en la comunidad mágica creada por J.K. Rowling. Como en la vida real no hay escobas voladoras ni snitchs doradas voladoras un grupo de alumnos de un instituto norteamericano desarrollaron un quidditch para muggles. La propuesta ha tenido mucho éxito y son varios los países donde este deporte se practica.
En Argentina, la Federación de Quidditch se creó en 2010. “En la federación cualquiera puede crear sus equipos y venir a jugar, no hace falta que sean sólo las cuatro casas de Hogwarts, lo cual crea una posibilidad infinita de equipos”, aseguró el titular Illescas, quien además asegura cumplir con todas las normas internacionales del juego, que son dadas por organizaciones en Estados Unidos, donde se practica desde 2008.
Quidditch en los bosques de Palermo

Quienes lo juegan aceptan que el deporte genera cierto rechazo, por su origen: nació de de un libro. A pesar de esto, la curiosidad hace que muchos se amontonen alrededor de la cancha para tomar fotos, para tratar de entender las reglas del juego y, al final, engancharse y divertirse.
Quien vea el juego podría deducir que es una mezcla entre hándbol y “quemados”, con la dificultad de tener una escoba entre las piernas y una mano libre para atrapar la pelota. Mientras eso ocurre se debe estar atento para no ser “quemado” y evitar los choques porque, aunque no parezca, algunos jugadores se lo toman muy en serio, y terminan con moretones que lo comprueban. También hay peleas con los múltiples árbitros del juego, gritos competitivos y fanáticos de equipos que alientan a sus jugadores.
