Árboles de algunas zonas de Chicago han aparecido esta semana con una extraña decoración: teléfonos celulares colgados de las ramas. Ni son adornos ni forma parte de alguna rebuscada teoría conspiranoica. Por lo visto la explicación es mucho más sencilla y tiene que ver con la búsqueda desesperada de empleo.

La crisis sanitaria ha dejado sin trabajo a un gran número de personas en Estados Unidos, por lo que los repartidores de Amazon, tratando de lograr que se les asignen más entregas, han colgado de los árboles cercanos a los centros de almacenamiento de paquetes.

¿Por qué? La compañía de Jeff Bezos “premia” a aquellos repartidores que se encuentran más cerca del centro de reparto, dándoles antes la ruta de entrega.

El sistema es bastante simple: lo que hacen los repartidores es sincronizar su propio teléfono móvil con el dispositivo que han dejado en el árbol. Después esperan pacientes a que entre una alerta en la app Amazon Flex, una aplicación similar a Uber que les permite realizar entregas en sus propios coches.

“Para muchos que tienen otros trabajos es una forma de ganar dinero extra en su tiempo libre”, afirman desde Bloomberg.

Con el aumento del desempleo, la competencia por este tipo de trabajos se ha endurecido y más personas dependen de él como su principal fuente de ingresos. Estas rutas de entrega suponen unos 15 dólares, según la información del medio internacional.

En un correo electrónico interno, Amazon dijo que investigaría el asunto pero que no podría divulgar el resultado de su investigación a otros repartidores que se han quejado de los que han manipulado el sistema con este método.

La mayoría de las rutas Flex duran de dos a cuatro horas y se pueden programar con anticipación, pero por las que los repartidores compiten tan ferozmente en Chicago son ofertas instantáneas de entrega rápida, que requieren una respuesta inmediata y suelen tardar entre 15 y 45 minutos en completarse.

Cuando los conductores ven una oferta instantánea, solo tienen unos minutos para aceptar la entrega o perderla contra otra persona.

Es probable que los perpetradores cuelguen varios teléfonos en los árboles “para distribuir el trabajo a varias cuentas de Amazon Flex y evitar que Amazon los detecte”, dijo Chetan Sharma, consultor de la industria inalámbrica, a Bloomberg.