La senadora nacional kirchnerista, Anabel Fernández Sagasti, tiene, desde hace algunas horas, fijado en su cuenta de Twitter un video de un poco menos de dos minutos en el que se la ve y escucha en el uso de la palabra durante la reciente reunión virtual por la que se creó la Comisión Bicameral de seguimiento de la deuda del grupo Vicentin, la cerealera que el gobierno de Alberto Fernández pretende expropiar por medio, precisamente, de un proyecto de ley de la que es autora la propia legisladora mendocina. La hija política dilecta de Cristina Fernández de Kirchner justifica la incursión del Estado en la empresa Vicentin, con la intervención primero y la expropiación después, recordando un pasaje de la historia truculenta de Mendoza que se vivió entre fines de los 70 y casi todos los 90. Primero se ocupa de los desaguisados del tristemente célebre Grupo Greco, de su crecimiento y de la estela de estafas que dejó tras su paso y caída; recuerda que su familia fue una de los perjudicadas de aquel conglomerado y confiesa que, mientras su madre le enviaba cartas a Greco para que les pagara algo para poder comer de la producción que le habían vendido y que no cobrarían nunca, su padre lo buscaba por todos lados persiguiendo el mismo objetivo. También habla de los bancos de Mendoza y de Previsión Social, de su caída y de lo que les ha costado a los mendocinos aquella aventura financiera primero en manos del Estado y luego en las de Raúl Moneta, ya privatizado. “No quiero que con Vicentin nos pase lo mismo”, justifica la senadora.

¿Por qué, como mendocina, me involucré con #Vicentin?
¿Se acuerdan del caso “Greco”? ¿O del ex Banco Mendoza?

Mismo método. Mismo resultado. Mismos ganadores y mismos perdedores.
Es hora de que esto empiece a cambiar 👇 pic.twitter.com/i0FgomfBN7

— Anabel Fernández Sagasti (@anabelfsagasti) June 17, 2020

El video, además de estar publicado en la cuenta oficial de la senadora, el miércoles se divulgó por cuando grupo de WhatsApp interesado en la política existiese. “Esto nos hace muy mal; nos tira y se tira (por Anabel) una camionada de barro en la cabeza, porque ya muchos nos están recordando lo que hicimos los peronistas con aquellos bancos”, decía ayer uno de los tantos dirigentes del PJ provincial que andan por ahí, deambulando y sufriendo en parte, la victoria interna que le infringió el kirchnerismo, con la senadora al frente, al otrora poderoso peronismo tradicional. Otros, también en el peronismo, creen ver nubes más oscuras sobre el movimiento con el caso Vicentin, como si el proyecto alrededor de la empresa santafesina hubiese abierto una grieta insalvable: “Si Alberto sigue adelante con la expropiación de Vicentin, el peronismo se parte”, advierten.

Como sea y sin que necesariamente la sangre llegue al río, lo cierto es que hay un mar de fondo al que hay que atender en la primera oposición al oficialismo provincial. Además de Vicentin, el otro gran asunto irresuelto y que ha confundido al peronismo es su posición algo errática en torno a Portezuelo del Viento. Sin dudas que el oficialismo se relame frente a las contradicciones que no puede esconder su principal competidor electoral. Y todos, absolutamente todos, han comenzado a mirar en clave electoral el 2021.

Es el peronismo no kirchnerista el que ha comenzado a moverse para contener a la ascendente y poderosa senadora nacional, una de las legisladoras de mayor confianza –si no la que más– de la vicepresidenta. El quiebre en el PJ no le servirá a nadie en el movimiento, salvo al oficialismo que ya se verá cómo se plantará frente a la batalla electoral de medio término del año que viene. Por eso, pocos toman en serio las miradas extremas, pero las desconfianzas mutuas y la búsqueda de los mejores lugares para lo que se avecina están lanzadas.

Ante el avance de La Cámpora y el kirchnerismo en el PJ provincial, desde el Sur los hermanos Emir y Omar Félix comienzan a dar algunas señales como para advertirles a todos que allí están, no sólo con vida y con intenciones de no perder más terreno. Uno de los objetivos de Emir, el actual intendente de San Rafael, probablemente sea el de llegar a la Cámara de Diputados de la Nación. Pero el evidente acuerdo que se vislumbra entre José Luis Ramón, el legislador nacional de Protectora, y el oficialismo nacional, cerrado casi en Buenos Aires, se interpone en su objetivo. Ramón es vital para el peronismo nacional si quiere que se apruebe el proyecto de expropiación de Vicentin. Necesita de los votos del Bloque Federal que lidera el mendocino. Y Ramón pretende retener su banca el año próximo y uno de los caminos más seguros es con un acuerdo con el peronismo mendocino.

Algunos en el peronismo no kirchnerista sueñan con un acuerdo con Anabel sin llegar a la confrontación, y también con Ramón adentro. Hasta imaginan que Emir encabece la lista de Diputados y Anabel la de Senadores, aunque no se animan a decir en voz alta qué pasaría, en ese esquema, con Ramón, al que lo quieren dentro del acuerdo por esos 7 u 8 puntos que quizás el líder de Protectora pueda cosechar. Pero, no descartan, casi como en un sueño, que Anabel termine en un cargo en la Nación, como sucediera en los 90 con otros mendocinos más notables en el escenario nacional que en la provincia, como José Luis Manzano, Roberto Dromi o Rodolfo Chango Díaz.

Mientras Anabel Fernández Sagasti consolida su influencia, tanto en la Provincia como en la Nación, el resto del peronismo que no comulga con el kirchnerismo busca un lugar firme desde donde comenzar a influir en la interna del movimiento. Con el grupo de los intendentes peronistas casi desperdigado y deslucido, cada uno de ellos va detrás de su propio destino y, en ese remolino que se agranda, el objetivo es pescar lo más grande que se pueda o, más claramente, lo que se pueda, algo al menos.