La Provincia se prepara para combatir por un nuevo ciclo a la plaga más voraz que han conocido en su historia, la Polilla de la Vid o Lobesia Botrana. Pero la campaña 2020 arrancó con dudas por la falta de financiamiento de la Nación, por lo que el Ministerio de Economía ha tenido que salir a hacer frente con recursos propios la compra de insumos clave y a contrarreloj.
La complicación financiera surge en medio de los tironeos entre Nación y Provincia por los recursos financieros. En la campaña 2016, la Nación envió unos 400 millones de pesos para hacer frente a la compra de los insumos necesarios para combatir el insecto al cubrir unas 150 mil hectáreas en todo el territorio y a unos 15 mil productores vitivinícolas.
Sin embargo, en medio de la pandemia de coronavirus, el Gobierno nacional no envió a tiempo la partida para la compra de los primeros insumos que son necesarios. Los tiempos apremian, según indicó Alejandro Molero, titular del Iscamen. A mediados de septiembre, comienza el ciclo natural de la polilla de la vid. A esta altura la provincia ya debería tener los difusores de feromona.

Sin embargo, a pesar de los contactos entre el ministro de Economía, Enrique Vaquié, con el ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra, los fondos no llegaron. Desde el Gobierno indicaron que hubo al menos tres notas y un intercambio de mensajes por WhatsApp entre los funcionarios. La última devolución de Basterra fue que la Nación estaba analizando el envío de los fondos, según detallaron desde el Ejecutivo.
Esto obligó a la Provincia a salir a hacer frente a la primera compra ya que casi sobre el fin de agosto necesitan apurar los tiempos. De esta forma, Economía liberó 120 millones de pesos de partidas provinciales para la compra de los difusores. La apertura de los sobres para esta compra se hará el 7 de septiembre, detalló Molero.
Pero la cuestión no termina en ese punto. Economía tiene que realizar otras dos licitaciones. La segunda adjudicación es la del insecticida que se distribuye entre los productores mendocinos. Este químico se necesita para octubre y costaría unos 70 millones. Si la Nación tampoco cubre esta partida a tiempo, el Gobierno provincial ya decidió que cubrirá también con recursos propios el insumo para la campaña. En este caso, Hacienda recuperaría esta plata con lo que se recaude de los productores en 2021.
Pero falta el más importante, el más caro y sobre el que ya no hay más certeza por parte de los funcionarios provinciales, puesto que ya no hay partidas propias para cubrirlo. Se trata de las feromónas que sirven para combatir la plaga. El costo oscila entre los 200 y 250 millones de pesos.
La feromóna se rocía en aviones sobre los viñedos para alcanzar grande extensiones y la gota queda adherida a la hoja de la vid. Durante 45 días, emite la sustancia que impide que la polilla se instale en el grano de uva, aloje los huevos y que las larvas se alimenten de los jugos hasta secar el grano. Por eso es tan importante este método, ya que se calcula que por cada pareja de polillas nacen alrededor de un millón 800 mil larvas.

Pero sin fondos de la Nación, la campaña corre peligro en momentos en que la Provincia puede llegar a pedir el certificado que declara a algunas regiones, como el oásis sur, libres de Lobesia Botrana.
“Al haber hecho las cosas en los años anteriores con tanta contundencia, que ningún productor tenga que estar visualizando pérdidas, hizo que se relajase. Pero si en un año no se hace la campaña como se debe, vamos a tener un retroceso extraordinario. Es la plaga más voraz que hemos conocido en Mendoza”, graficó Molero.
De esta manera, en el Iscamen están a contrarreloj para iniciar la campaña 2020. Con la primera licitación ya prevista para el 7 de septiembre, se llegaría en tiempo y forma aunque ajustados, reconoció Molero.
