Tal vez usted sea cristiano y entonces lo tendrá en el lugar más sagrado de su devoción, pero tal vez no sea usted cristiano, y descrea de todo, hasta de los políticos que tan buena imagen tienen en esta época. Entonces, véalo como un hombre fuera de lo común, porque eso fue, y en la reiteración del recuerdo lo seguirá siendo por siempre. Un hombre que estuvo dispuesto a morir por los demás. No me va a negar que es difícil encontrar a alguien así en estos tiempos, en estos tiempos hay hombres totalmente resueltos a vivir de los demás.
Demás es una palabrita discriminatoria, porque significa el resto, la parte no mencionada del todo. Sin embargo, él, en su calvario dio su vida en nombre de todos los nombres. Vamos a ver si dimensionamos lo que quiere decir esto. Es dar todo por cada uno de los otros. Es meter los nombres de sus coetáneos y de todos aquellos que los seguiríamos en la lista de los días dentro de su propia muerte.
Es darle cuerpo, pero cuerpo entero, carne y sangre al pronombre personal más hermoso que existe: nosotros. Nos otros, los otros que nos pertenecen. Dentro del nosotros cabemos todos yo, tú, él, vosotros y ellos. Absolutamente todos, todos queridos y todos haciendo falta, porque si uno falta, el nosotros no conjuga bien. Fijate la época en la que vivimos, hermano, en la que más que nunca impera el salvate solo, en la que la injusticia no sólo fomenta el delito, sino que, además, lo impone a veces como el único camino.
Fijate en la mezquindad con que se da el amor, ese sentimiento que debería desbordarnos sin especulaciones. Fijate en la distribución de la riqueza, según la cual, unos pocos se salvan medrando con la miseria de millones. Si te fijás, si me fijo, si nos fijamos, nos daremos cuenta del verdadero significado de su nombre. Jesús quiere decir el salvador. Pero él pensó el verbo en la primera persona del plural: nosotros y le hizo la cruz a un imperio que sigue invadiéndonos. No estoy hablando de los romanos, estoy hablando del imperio de la insensibilidad, de la indiferencia, del egoísmo.
Tal vez seas cristiano y, entonces, bueno, qué puedo decirte yo que vos no sientas. Pero tal vez no seas cristiano y, entonces, a lo mejor, podés encontrarte con un tipo irrepetible, con un ser excepcional, sencillamente con el que dio la vida por nos otros. Él dijo con su último aliento: “Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”. Hermano, me tinca que todavía no sabemos, es más, que cada vez nos cuesta más aprender.
