Un académico de la Universidad de Bristol ha logrado finalmente descifrar el código del “texto más misterioso del mundo”, el manuscrito de Voynich, un reto para lingüistas y criptógrafos.

Este enigmático texto anónimo del siglo XV ha desconcertado a historiadores y criptógrafos desde su descubrimiento en el siglo XIX. La sucesión de fracasos en su traduccion había convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía histórica.

Aunque el propósito y el significado del manuscrito habían eludido a los estudiosos durante más de un siglo, el Dr. Gerard Cheshire, investigador asociado, tardó dos semanas, utilizando una combinación de pensamiento lateral e ingenio, en identificar el lenguaje y el sistema de escritura del famoso e inescrutable documento.

“Experimenté una serie de momentos ‘eureka’ cuando descifraba el código, lo que fue seguido de una sensación de incredulidad y emoción cuando me di cuenta de la magnitud del logro, tanto en términos de su importancia lingüística como de las revelaciones sobre el origen y el contenido del manuscrito“, declaró Cheshire.

El académico afirmó que lo que revela el libro es “incluso más sorprendente que los mitos y las fantasías que ha generado”. Por ejemplo, indicó que el texto “fue compilado por monjas dominicas como una fuente de referencia para María de Castilla, la reina de Aragón, que era la tía abuela de Catalina de Aragón”.

En cuanto al lenguaje, según Cheshire, “el manuscrito está escrito en protorromance, un antecesor de las lenguas romances actuales como el portugués, español, francés, italiano, rumano, catalán y gallego”.

“El idioma utilizado estaba extendido por el Mediterráneo durante el período medieval, pero rara vez se utilizaba en documentos oficiales o importantes, porque el latín era el idioma de la realeza, la Iglesia y el gobierno. Como resultado, el protorromance estuvo fuera de los registros hasta ahora“, agregó.

Profundizando sobre las características lingüísticas del manuscrito Voynich, Cheshire subrayó que “utiliza un lenguaje extinto” y que “su alfabeto es una combinación de símbolos desconocidos y más familiares”. Además, el documento no utiliza signos de puntuación específicos, “aunque algunas letras tienen variantes de símbolos para indicar puntuación o acentos fonéticos”.

El académico precisó que todas las letras están en minúscula, y que en el texto  están presentes diptongos, triptongos, cuadriptongos “para la abreviatura de componentes fonéticos”. “También incluye algunas palabras y abreviaciones en latín”, añadió.  

El siguiente paso es usar este conocimiento para traducir todo el manuscrito y compilar un léxico, el cual Cheshire reconoce que tomará algún tiempo y financiamiento, ya que consta de más de 200 páginas.

Ahora que el lenguaje y el sistema de escritura han sido explicados, las páginas del manuscrito han sido puestas a disposición de los estudiosos para que exploren y revelen, por primera vez, su verdadero contenido lingüístico e informativo.