Luego de mucho esfuerzo y preparación, llegó la noche de despedida de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2013, “Teatro Mágico de Piedra y Vino”. Tras la noche folclórica y rockera, fue el turno de la jornada romántica que estuvo a cargo de dos debutantes en Vendimia: el mendocino Ale Ortega y el español Alejandro Sanz. Con la ansiedad que implica enfrentar el escenario del Frank Romero Day, los artistas lograron su objetivo: conquistaron a los mendocinos y turistas dispuestos a vivir la tercera y última repetición de la Fiesta.
Recibido por el público de un modo cálido y especial, Alejandro Sanz subió al escenario a las 23.15 y con la felicidad en su rostro por volver a Mendoza expresó: “Muchas felicidades Mendoza por esta Fiesta, nosotros vamos a poner lo mejor para que todos la pasemos bien”, fueron las primeras palabras que el español hacia el público, que era mayoría de mujeres”.

Siendo la única presencia internacional de la grilla de artistas encargados de actuar en las repeticiones de “Teatro Mágico de Piedra y Vino” , Sanz aprovechó la oportunidad para presentar oficialmente su último material discográfico titulado “La música no se toca”, claro que en el imponente escenario también sonaron sus clásicos, esos que enamoraron a cada una de sus seguidoras.
Vestido de un modo informal (jeans y camisa oscura), el español, acompañado por ocho músicos y dos coristas, brindó un show magistral en donde no faltó nada: hubo romanticismo, seducción y sobre todo mucha química entre el artista y sus seguidoras.

Tanta fue la predisposición de Sanz para con los mendocinos que armó un repertorio con lo mejor de su carrera, la finalidad era conformar a todos y sin dudas lo logró. Sonaron clásicos como: Amiga Mía, Desde lejos, Quisiera ser, Corazón Partío, entre otros, aunque sus nuevas canciones también tomaron protagonismo, entre éstas interpretó: La música no se toca, No me compares, Camino de rosas y muchas más.

El concierto llegó a su fin y los mendocinos celebraron por dos: por un lado la exitosa edición 2013 de la Fiesta Nacional de la Vendimia y, por el otro, haberlo tenido en la provincia a este hombre que con gran profesionalismo ha connquistado el corazón de todas.
Dos años pasaron desde la última vez que estuvo en Mendoza y la comunión entre el artista y su público continúa intacta.
