Desde que los detectives lo pusieron en la lista de sospechosos, Nahuel Maturano (30) hizo todo lo posible para zafar del crimen de la joven Yanina Esmeralda Filliol, perpetrado a principios del año pasado en el distrito Palmira, en San Martín.
Permaneció más de seis meses prófugo. Días después de su captura en el complejo La Favorita de Ciudad, recibió el beneficio de la detención domiciliaria y terminó fugándose.
Recapturado, llamó la atención de las autoridades penitenciarias y judiciales de Almafuerte cuando se autolesionó a principios del mes pasado.
Sin embargo, no pudo zafar de la investigación en su contra por el asesinato de la chica de 15 años, que había sido elevada a debate el mes pasado.
Este jueves por la mañana, el homicida reconoció que participó del hecho que dejó a la adolescente sin vida durante un juicio abreviado y terminó condenado a 15 años de prisión.

Su defensa pactó esa pena con la fiscalía, representada por quien lideró el expediente desde el inicio, Martín Scattareggi, y su superior, Oscar Sívori, y evitó sentarse en el banquillo de un juicio por jurado popular.
Maturano arriesgaba prisión perpetua porque lo habían imputado por homicidio agravado con alevosía (aprovecharse del estado de indefensión de la víctima) pero terminó recibiendo una pena más baja al reconocer el hecho.
El hombre que fue señalado como autor material del disparo que terminó con la vida de la chica que pertenecía a la comunidad gitana, identificado como José el “Rubio” Enrique Suárez, no formó parte del proceso porque se suicidó cuando la policía lo fue a detener semanas después del asesinato de Filliol, el viernes 5 de abril.
Ver también: Revocaron la domiciliaria al presunto homicida que se fugó
Tal como publicó El Sol, a mediados del pasado mes de agosto, Maturano comenzó a autolesionarse mientras se encontraba en la cárcel de Cacheuta.
Hacía poco tiempo que estaba allí, después de ser recapturado tras haberse fugado de la detención domiciliaria. Por esta razón, este malviviente debió a ser aislado por pedido de la jueza María del Valle Sierra.
Justo por esos días el fiscal Scattareggi había culminado la instrucción para que llegue a juicio. Pero finalmente todo terminó en un proceso abreviado.
Así las cosas, el homicidio no terminó impune. La reconstrucción sostiene que la noche del 10 de marzo del año pasado, un grupo de personas llegó en una Ford EcoSport hasta un domicilio del carril Barriales al 1700 de Palmira.
Del rodado bajaron dos hombres y una mujer. Los varones eran Maturano y el “Rubio” Suárez.
Ver también: Lo reconocieron como partícipe del crimen de una chica de 15 años
Buscaban a un tío de Filliol, con quien habían mantenido conflictos por la venta de vehículos. Las peleas y discutieron fueron subiendo de tono hasta que uno de los sujeto sacó un arma y comenzó a disparar contra los habitantes de la propiedad.
Una mujer mayor recibió un disparo (no fue de gravedad) y la joven Yanina Esmeralda Filliol, que nada tenía que ver con la situación, sufrió un balazo en el tórax.
Murió a los pocos minutos y los autores se dieron a la fuga. Testigos los identificaron y los detectives fueron tras ellos. Uno se quitó la vida. Y el otro, terminó este jueves condenado.
