Parece haber sido un modo de revancha, una rebelión que los ferrocarriles decidieron hacer por cuenta propia para que los argentinos sepamos que todavía pueden seguir funcionando. Lo de la máquina que se escapó de Palmira está en boca de todo el país. Los ferrocarriles no están muertos, andan tan bien que hasta andan solos. El tren bala que van a instalar va a funcionar inclusive sin balas. Muchos pensaron que era un intento de revitalizar el proyecto del ferrocarril trasandino, pero, resulta, que la máquina agarró para el otro lado. ¡Pará, pará! Es para el Oeste.
Pero andá a pedirle a una máquina que sepa los puntos cardinales. El alerta se dio en Palmira, porque de ahí se puso en marcha la locomotora, que, al parecer, estaba más loco que motora. Y la noticia se esparció como estornudo de Bilardo. La gente que vive cerca de las vías comenzó a comentar el hecho: ¡ Es una máquina! Debe ser la hija de doña Dorotea que está muy fuerte. No, una máquina de ferrocarril, y no tiene chofer.
Anda sola. Hubo intentos de abordarla en algunos pasajes de su sorprendente carrera, pero la velocidad que tenía el bicho lo hizo imposible, así que, siguió la vaga andando lo más campante y más descontrolada que recital de Charly García. ¡Un fantasma! ¡ La maneja un fantasma! dijeron algunos esotéricos. Sí, debe ser el fantasma de Menem y de Cavallo, contestaron algunos memoriosos. Es una representación de lo que ocurre en el país: “Estamos todos en la vía”, dijeron los pesimistas de siempre.
El alboroto que se armó fue terrible.Hasta las vacas del campo miraban pasar la máquina y mugían: Muuuuuy rápido va la guacha, muuuuuy rápido. Los durmientes se despertaron. Las estaciones bostezaron y abrieron los ojos lentamente. Fueron doscientos cincuenta kilómetros de recorrido solitario. Le hubieran faltado, tal vez, dos vagones vacíos para completar la escenografía. Después vinieron las explicaciones. Que un accidente, que un sabotaje o, tal vez, una estrategia. Parece ser que el Gobierno nacional piensa recuperar a los ferrocarriles, pero, antes, quiere demostrar que bien pueden funcionar sin personal.
