La edición en Europa de la novela Malva, de la holandesa Hagar Peeters, trae a la luz aspectos oscuros de la vida de unos de los más queridos y respetados poetas de latinoamérica. Se trata de la hija oculta de Pablo Neruda.

“Malva”, narra la historia de la hija que tuvo Neruda (1904-1973) con la holandesa María Antonieta Hagenaar “Maruca” y la única que tuvo en sus 69 años de vida el Nobel de Literatura de 1971.

Nacida en 1934 en Madrid y fallecida en 1942 a causa de una hidrocefalia, Malva Marina fue mantenida en el anonimato por su padre, quien no podía soportar el hecho de tener una hija enferma que dejara su éxito profesional en un segundo plano.

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Peeters, nacida en 1972 en Amsterdam, descubrió la historia de Malva durante un viaje a Chile hace 10 años, pues todo el mundo hablaba de ella debido a que, justo un año antes, la tumba de la niña había sido encontrada en un pequeño cementerio holandés.

En principio, Neruda la describió como “una maravilla” y no parecía afectado por su discapacidad. Sin embargo, poco a poco se alejó no sólo de la niña sino también de Maruca. Al mismo tiempo, se rumorea que ya había comenzado un romance clandestino con la artista plástica argentina Delia del Carril.

“Oh, Rubia queridísima. La chica se moría, no lloraba, no dormía; había que darle con sonda, con cucharita, con inyecciones, y pasábamos las noches enteras, el día entero, la semana, sin dormir”, le escribió el chileno a su amiga Sara Tornú en una carta. “Aquella cosa pequeñilla sufría horriblemente, de una hemorragia que le había salido en el cerebro al nacer. Pero alégrate, Rubia Sara, porque toda va bien; la chica comenzó a mamar y los médicos me frecuentan menos”, describía en una de sus cartas.

La describía como “un ser perfectamente ridículo”, “una especie de punto y coma” y “una vampiresa de tres kilos”. Apenas dos años después de su nacimiento, se desentendió completamente de ella luego de separarse de Maruca. 

Luego de la ruptura, madre e hija tuvieron que vivir en pensiones. “Mi último centavo lo gastaré en enviar esta carta”, le escribió ella a Neruda en una misiva donde le suplica que le envíe dinero. 

A los ocho años Malva falleció y Maruca anotició a Neruda de la muerte de la nena a través del Consulado de Chile en La Haya, pero él jamás respondió.