El operativo de rescate permitió sacar a los 12 niños y a su entrenador de la cueva de Tham Luang, una de las más largas y profundas de Tailandia.
Ahora, muchos se preguntan si el entrenador de fútbol de los doce chicos atrapados en su interior, Ekkapol Chantawong, cometió una grave imprudencia al dejarles acceder y llevarles tan adentro. Principalmente, porque se advierte que no hay que ingresar en temporada de lluvias.
Si bien en un principio se pensó que habían ingresado a la caverna para resguardarse de la lluvia, hay quienes sostienen que el equipo de fútbol llegó a Tham Luang para cumplir un ritual de iniciación para los adolescentes.
Para ello, tenían que alcanzar la llamada Playa Pattaya, donde tendrían que escribir sus nombres en la pared de roca. Allí fue donde finalmente quedaron atrapados.
Esta versión tomó fuerza por la palabra de uno de los rescatistas, el buzo holandés Ben Reymenants, que habló con uno de los chicos atrapados y le confirmó que entraron a la cueva como “una especie de ritual de iniciación”.
Reymenants contó que los chicos dejaron sus mochilas y sus zapatos “antes de entrar y tratar de llegar al final del túnel, algo así como una iniciación para que los muchachos locales… escriban tu nombre en la pared y vuelvan”.
“Pero una inundación repentina debido a una fuerte lluvia repentina los encerró”, agregó.
La cueva de Tham Luang es visitada como uno de los principales atractivos turísticos de la provincia de Chiang Rai. Tiene angostos pasajes con cámaras más amplias, como en la que se resguardaron los 12 chicos junto con su entrenador.
