El aislamiento social y obligatorio es la principal herramienta para intentar evitar la propagación del coronavirus en el país. Sin embargo, pese a las estrictas medidas impuestas por el gobierno nacional y las administraciones provinciales, la violación a la regla sigue siendo habitual.

En Mendoza, hasta este domingo a la noche se había detenido e imputado a 376 personas por no cumplir con el decreto presidencial. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), esa cifra fue de 564.

En este sentido el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, declaró que si bien “hay un alto cumplimiento de la sociedad a la cuarentena”, durante los últimos días se registraron “casos entre patéticos y ridículos de personas que no entendían” que no debían abandonar sus hogares.

“Los justificativos que han dado algunas personas son insólitos: que están aburridos, que no van a acatar, que no pasa nada… En un control (de automóviles), hubo una persona que llevaba dos tablas de surf en el techo y dijo que tenía que ir a Mar del Plata a cuidar a su madre…”, aseguró el secretario de Justicia y Seguridad de CABA, Marcelo D’Alessandro.

Otra de las excusas principales que dan quienes están en la calle es que salieron a pasear al perro. “Está permitido realizar un paseo corto para que la mascota pueda recorrer, hacer sus necesidades, pero de inmediato se debe volver al domicilio. Y sale una sola persona (con el animal), no puede pasear toda la familia al perro”, explicó el funcionario porteño en declaraciones a Radio La Red.

Las excusas

  • El surfer

Un hombre que circulaba el sábado por la mañana por la avenida 9 de Julio, en CABA, fue detenido en un control policial. “Mi mamá vive en Mar del Plata. Tengo que ir a cuidarla”, les dijo a los efectivos. Pero no pudo acreditar que su madre vive en esa ciudad balnearia ni que él es la persona encargada de su cuidado. Lo que llamó la atención de los agentes fueron las dos tablas de surf atadas al techo de su auto, que fue retenido para evitar que el sujeto efectivamente viajara a “la Feliz”.

  • Paseando

“Estoy paseando”, respondió otro hombre de más de 60 años a los policías que lo detuvieron este sábado. Era la segunda vez que lo encontraban en plena caminata, desobedeciendo las órdenes pese a pertenecer a un grupo de riesgo. La primera vez le habían advertido que tenía que volver a su casa; la segunda, lo arrestaron por estar “en rebeldía”.

  • Turistas desorientados

Una checa y un búlgaro acampaban cerca del Cerro López, en Río Negro, en un espacio lindero a un camping. Cuando los hallaron y lograron explicarles que tenían que aislarse, dijeron que no sabían que había cuarentena ni propagación del virus en Argentina. Fueron trasladados a Bariloche, donde debieron fijar un domicilio en un hotel. Allí tendrán que cumplir con el aislamiento.

  • El runner

En la zona de Recoleta, cerca del Museo Nacional de Bellas Artes, un runner fue interrumpido en pleno ejercicio. Los agentes de seguridad, le pidieron que explicara qué hacía circulando por la calle durante la cuarentena. “Dijo que estaba en su casa y había detectado que tenía la glucosa alta, y que por eso había salido a hacer ejercicio para que ese indicador bajara”, precisaron las fuentes. Pero el hombre no pudo acreditar sus argumentos, así que lo obligaron a volver a su casa.

  • El aburrido

Este domingo apenas pasado el mediodía, la Policía detuvo a un hombre en la esquina de Directorio y avenida La Plata, en Boedo. “Estoy aburrido. La cuarentena me tiene aburrido. Necesito caminar cuarenta cuadras y volver”, les dijo a los agentes. Pero no mostró mostró ninguna documentación que pudiera exceptuarlo de la obligación quedarse en su casa, así que fue detenido y se le abrió una causa judicial.

  • Detenido y despedido

Eduardo Gallo Luzzi era, hasta este fin de semana, el director general de Recursos Humanos del Ministerio de Desarrollo Social de la la provincia de Santiago del Estero. Fue detenido el sábado a la noche por efectivos policiales que lo apresaron cuando no pudo explicar por qué estaba circulando por el centro de la ciudad, a casi 5 kilómetros de su casa. 

Al enterarse del hecho, el gobernador Gerardo Zamora lo echó. Según trascendió, Gallo Luzzi fue notificado que era removido de su cargo como funcionario del gobierno provincial mientras permanecía detenido.