Situación observada hace unos días en una de las unidades de la ex EPTM que hace el recorrido entre Godoy Cruz y Las Heras: un pasajero se acerca a preguntarle algo al chofer, y el conductor le pide por favor que respete la distancia obligatoria de un metro. en este caso, la línea imaginaria detrás de las máquinas de SUBE y RedBus. La advertencia se repite dos veces, al menos, porque el pasajero no lo entiende y el empleado le explica, ya un poco fastidiado, que hay que cuidarse entre todos. 

Por estas situaciones en medio de la pandemia de coronavirus, la Secretaría de Servicios Públicos dictó la resolución 298 por la que los conductores de las empresas públicas y privadas de transporte deberán aislar a los conductores para separarlos de los pasajeros.

La norma señala que la “aislación deberá ser de material transparente para no afectar las condiciones de visibilidad de los conductores de las unidades”. 

“Esta medida se hará efectiva, en todas las unidades, en un plazo de 10 días, para contar con todos los elementos suficientes que permitan su adecuada implementación”, indicó Natalio Mema, secretario de Servicio Públicos a través de las redes sociales.

Este mismo sistema ya había sido implementado en los micros eléctricos que realizaron traslados locales de los mendocinos que regresaron del exterior y de otros puntos del país.

Este blindaje surge a pedido de la Asociación Unida Transporte Automotor de Mendoza (A.U.T.A.M.) como por el Sindicato del Personal de Micros y Ómnibus de Mendoza (S.I.P.E.M.O.N.) y atiende a escenas cotidianas como la descripta más arriba.