La investigación federal por la desaparición del empresario Diego Alfredo Aliaga (51) sigue sumando capitulos para intentar desentrañar qué fue lo que le pasó.
A más de un mes del presunto secuestro extorsivo (así está calificada la causa), y luego de rastrillajes que se realizaron el sábado en alta montaña buscando un cuerpo, la Justicia ordenó este lunes que se abran los teléfonos celulares de los cuatro detenidos que tiene la causa, Diego Barrera, su pareja, Bibiana Sacolle y sus hijastros, Lucas y Gastón Curi.
El objetivo es conocer el detalle de las conversaciones a través de servicios de mensajería (de texto y WhatsApp) y llamadas entrantes y salientes que hicieron los las horas y los días previos y posteriores a la desaparición denunciada el 28 de julio.
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Además, intentarán dar con un detalle importante: se analizará el recorrido que tuvieron los aparatos (mientras estaban en poder de los sospechosos) a través de la apliación Google Maps, que guarda todos los movimientos realizados. Esto para, para los detectives, es clave para conocer qué fue lo que sucedió con el ex despachante de aduanas desaparecido.
Mientras los peritajes comenzaron a tomar fuerza en la División Delitos Tecnológicos de Investigaciones, trascendió que la defensa de los sospechosos busca que le otorgue la excarcelación ante la Cámara Federal de Apelaciones, después de que el juez Marcelo Garnica rechazara este pedido (en su defecto, solicitaba la detención domiciliaria), el 25 de agosto.

Esa audiencia, de acuerdo con fuentes judiciales, podría ser a partir del 17 de este mes, una vez que se argumente el pedido; mientras el juez resuelve si procesa o no con prisión preventiva a Barrera y a su familia y otro pedido paralelo de excarcelación que hizo la defensa. Este último porque, entiende, se vencieron los plazos sin un fallo que defina la situación de encierro de los imputados.
En los últimos días, los detectives de la causa siguieron sumando medidas para intentar encontrar al empresario. Una apuntó al domicilio de Barrera en el barrio Dalvian de Ciudad (secuestraron más teléfonos y aparatos informáticos) y otra a un rastrillaje en un puesto de La Crucecita (cercano a ruta 82 de Luján) buscando un cuerpo.
Los trabajos de campo en ese sector de alta montaña se iniciaron luego de que un hombre ligado a los negocios de Barrera señalara que Aliaga fue trasalado hasta ese sector antes de que dejaran de verlo, alimentando así la hipótesis de que sufrió un atentado contra su vida. A pesar de la búsqueda, los investigadores no encontraron rastros que confirmen la versión.
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Diego Aliaga desapareció el 28 de julio cuando iba a juntarse con su socio, Diego Barrera, en un inmueble de calle Bandera de los Andes de Guaymallén. El hermano del empresario recibió un llamado un par de días después donde le exigían un millón de dólares a cambio de volver a verlo.
No hubo más comunicaciones pero se inició un expediente por secuestro extorsivo. Barrera fue el último hombre que tuvo contacto con él. Y uno de sus hijastros habría sido el comprador del teléfono utilizado para la llamada extorsiva.
