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27 de agosto de 2020
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A un mes de la desaparición

Caso Aliaga: a quién apuntan como el comprador del celular

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El joven de 28 años está preso e imputado (se pixela su rostro porque puede a ir a rueda de personas).

Se trata de Gastón Curi, de 28 años. Es el hijastro de Diego Barrera, el presunto socio del empresario desaparecido. Los investigadores hicieron un análisis de las pruebas y confirmaron que los suegros de este joven viven a pocos metros del local donde fue vendido del aparato.

Un amante de las motos. Pero no de las de baja cilindrada y de menor calidad. El joven Gastón Curi (28) apuntaba a las de alta gama, como las de marca Ducati. Es más, se mostraba en las redes sociales con una valuada en más de 20.000 dólares. También se movilizaba en costosos vehículos.

Este joven de 28 años es uno de los cuatro imputados que tiene el expediente por la desaparición del ex despachante de aduana de 51 años, Diego Alfredo Aliaga. Y es uno de los que más complicado está con el presunto secuestro extorsivo (así está calificada la causa).

Ver también: Rechazaron la libertad de los detenidos por la desaparición de Aliaga

En las últimas horas, como reveló El Sol, los efectivos de Investigaciones dieron con la prueba más importante de la instrucción que se inició a fines de julio: ubicaron el local donde se vendió el teléfono celular que utilizaron para hacer la llamada extorsiva y exigir un millón de dólares a un hermano del empresario.

El negocio está ubicado sobre calle Roca de Las Heras y las cámaras de seguridad de la zona detectaron que quien adquirió el aparato se movilizaba en una de las camionetas que terminó secuestrada durante los allanamientos ordenados por el fiscal federal Fernando Alcaraz.

No solo eso, off de record, uno de los empleados del lugar aseguró a los detectives policiales que el sujeto que adquirió el aparato tenía barbijo y podría ser Gastón Curi por unas fotos que le mostraron.

En la causa están detenidos Diego Alejandro Barrera (51), su pareja, Bibiana Sacolle (46) y los dos hijos de ella, Lucas (26) y Gastón.

Con esos datos, los sabuesos comenzaron a rastrillar la zona para sostener la hipótesis que vincula a este joven con la adquisición del teléfono. Y dieron con otra prueba importante: a pocos metros del lugar viven los suegros del joven. “La casa de los padres de la pareja de Gastón Curi está a la vuelta del negocio de electrónica”, detalló a este diario uno de los policías consultados.

Ver también: Dieron con la prueba más importante del caso Aliaga

Estas pruebas recolectadas sirvieron para concluir que Gastón Curi tendría algún grado de responsabilidad con la desaparición de Aliaga. Y más por la relación que mantenía con su padrastro, Barrera. 

Este hombre de 51 años es el primer sospechoso por la relación comercial que mantenía con Aliaga.

Además, fue la última persona que tuvo contacto con él en una propiedad de calle Bandera de los Andes, en Guaymallén, donde habían pactado encontrase para una inspección municipal que iba a desarrollarse porque tenían pensado iniciar trabajos para abrir una clínica de rehabilitación.

Barrera le alquilaba una casa a Diego Aliaga en el barrio Dalvian. Vivía con su pareja, la hija de ambos y los dos de Sacolle.

Actualmente, la joven continúa residiendo en ese domicilio y esto abrió otro foco de conflicto entre los familiares del empresario desaparecido y los Barrera, debido a que la idea es que la chica, quien tiene 18 años, deje la propiedad.

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Así las cosas, a un mes de la desaparición del empresario, la pesquisa que realizan policías de Investigaciones de la provincia sumó elementos de importancia para que el fiscal federal Fernando Alcaraz y el juez Marcelo Garnica rechazaran el martes de lleno el pedido que hizo la defensa de los cuatro imputados por secuestro extorsivo (calificación que prevé de 10 a 25 años de cárcel) buscando la excarcelación.

Aliaga dejó de ser visto el martes 28 de julio en Rodeo de la Cruz. El caso se trabajó en reserva durante un par de días hasta que se logró la captura de los sospechosos, cinco días después, en el barrio Dalvian, de Ciudad. Un hermano del empresario recibió el jueves 30 un llamado en el que le exigían la entrega de un millón de dólares.

Para los detectives que trabajan en el caso, Aliaga pudo haber sufrido un atentado contra su vida por cuestiones vinculadas a los negocios que mantenía con Barrera y el llamado extorsivo fue una maniobra delictiva para intentar distraer a los pesquisas.

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