La avenida San Martín adoptará una nueva fisonomía a partir de marzo, con el trazado de una ciclovía de 5 kilómetros que conectará Godoy Cruz y Las Heras en forma directa.
Las mutaciones de la arteria principal de la Ciudad de Mendoza fueron varias a lo largo de sus 137 años de historia. Y hasta 1991, año de la transformación que le dio su último giro, las modificaciones estuvieron relacionadas fundamentalmente a los avances de los medios de locomoción.
Ahora, con la ciclovía que estaría culminada en la primavera, se sumará un medio de transporte no contaminante y con un claro objetivo ambiental.

Tal vez el tranvía eléctrico que se puso en marcha en 1912 podría haber llegado tener el mismo impacto, pero la sociedad desconocía aun los efectos del cambio climático y lo dejó obsoleto en 1966, levantando un par de años después las vías férreas.
Jorge Ricardo Ponte, arquitecto y doctor en Sociología, detalló que la génesis de la avenida San Martín fue el terremoto de 1861 y el posterior traslado de la Ciudad al oeste. Se convirtió en el punto de encuentro, en el centro comercial por excelencia y en símbolo de la modernidad.

“La calle adquiere una importancia crucial porque une la ‘Ciudad Nueva’, la de los ricos, con la ‘Ciudad Vieja o en Ruinas’ donde habían quedado los pobres que no había podido mudarse”, afirmó el autor de “La fragilidad de la memoria”, libro donde consigna gran parte de esta historia.
De acuerdo a la investigación que realizó Ponte, su traza recién aparece en los planos de 1802, asociada al hecho de que atravesaba en su porción sur la hacienda de los agustinos y la parroquia de San Nicolás. Sin embargo, hasta el momento, no tenía ninguna denominación.

En 1856 se formaliza con tres nombres de acuerdo al tramo que atraviesa: “al norte, calle Chimba; al centro, calle de La Alameda; y al sur, San Nicolás. Pero recién en 1883 se unifican los tres sectores y se la designa como avenida San Martín”, relató.

La vía tenía 30 metros de ancho y 7 kilómetros de longitud, y fue de tierra hasta 1880 cuando fue empedrada. Ocho años después se importaron los primeros autos a la Argentina y la vorágine fue imparable, también en Mendoza.
El cambio de milenio trajo también aparejado la sustitución del tranvía de sangre o de tracción animal por uno eléctrico, en 1912. Esta sumatoria de medios de movilidad hizo que el tránsito se intensificara y obligó que en 1922 se pusiera un adoquinado, para cubrirlo por una capa asfáltica en 1943.

Los rieles del tranvía que imprimieron su sello a la cara más visible de la urbe fueron retirados en 1966.

La imagen de Mendoza quedó intacta hasta que en 1991, bajo la intendencia de Víctor Fayad, se inauguró la nueva pavimentada calle San Martín que perdura hasta la actualidad.
Los arreglos más recientes se hicieron entre 2017 y 2019, con trabajos tendientes a disminuir la velocidad de circulación vehicular y priorizar la peatonal.

Según destacó el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, la avenida San Martín es símbolo de la evolución cultural de los mendocinos.
“Víctor Fayad hizo una importante obra de remodelación de la avenida San Martín. Como dijo él durante aquella inauguración, se trata de una calle que, aunque esté en el ámbito de la Ciudad, pertenece a toda la provincia y a todos los mendocinos. Por eso hoy, con la nueva ciclovía, queremos que el cuidado del ambiente, un valor fundamental en épocas de cambio climático, pueda verse plasmado como signo de la evolución en la gestión municipal y de nuestra conciencia como sociedad en este patrimonio de todos los mendocinos”, afirmó Suarez.

La ciclovía le dará una nueva impronta a la avenida San Martín. En concreto, irá desde calle Brasil hasta Mosconi con una inversión de no más de $2 millones que incluirá pintura asfáltica y la colocación de las tachas.

Como sociólogo, Ponte consideró que la transformación de la arteria sólo “será efectiva si viene acompañada de un cambio cultural integral. Las ciclovías no son nada si no se suman espacios para guardar las bicicletas, por ejemplo o se incorporan portabicicletas en los micros como sucede en otras partes del mundo”, señaló, haciendo referencia a la inteligencia que tiene que adoptar el sistema.

