La Justicia condenó este jueves a Guillermo Federico Sanguina Osorio (41) a 10 años de cárcel por el crimen de su cuñado, quien fue hallado muerto a puñaladas y enterrado a mediados de 2018 en Guaymallén. La víctima, llamada Lucas Alexander Echevarrieta Rojas, tenía 22 años y padecía una discapacidad metal.

En la causa fue clave la declaración de la hermana del joven, quien apuntó contra su propio marido porque mantenía desde hace tiempo problemas entre ellos y solían protagonizar constantes peleas. Además, una serie de testimonios y pruebas presentadas por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, que lideró la instrucción, complicaron al acusado.

Justamente, el representante del Ministerio Público había solicitado 10 años de prisión por el delito de homicidio simple contra Sanguina Osorio, coincidiendo con la sentencia que impuso el juez Diego Lusverti, del Tribunal Penal Colegiado Nº 2.

Por su parte, la querella había pedido 12 años, mientras que la defensa entendió que correspondía la absolución.

El caso

Rojas Echevarrieta dejó de ser visto en su casa del distrito de Puente de Hierro el sábado 12 de mayo. Tras pasar varias horas sin aparecer, sus familiares denunciaron su paredero, por lo que detectives policiales y judiciales iniciaron las averiguaciones correspondientes.

Los días corrían, pero no habían noticias del joven, lo que motivó manifestaciones de parientes y vecinos pidiendo por su aparición con vida.

Sin noticias a poco más de una semana, una de las hermanas del chico declaró que tenía serias sospechas sobre su pareja. Incluso, aseguró que este era capaz que haberlo matado.

Por esa razón, el lunes 28 de ese mes se desplegó un importante operativo para buscar el cadáver del chico. Fue personal desde el helicóptero Halcón 3 quienes divisaron a pocos metros de la casa de la víctima, en el barrio Grilli Sur, un sector con tierra removida.

Cuando las decenas de efectivos afectados al procedimiento fueron a verificar, cavaron en ese punto y dieron con restos humanos en avanzado estado de descomposición. Seguidamente, familiares de Rojas Echevarrieta lo reconocieron y se vivieron escenas dramáticas.

Ese mismo día, en horas de la tarde-noche, policías del Grupo de Observaciones de la Unidad Especial de Patrullajes Las Heras (UEP) –que fue disuelto a mediados del año pasado– lograron la captura de Sanguina Osorio en un domicilio de calle Chile, en la zona de El Plumerillo.

Por otro lado, la víctima era hermano de Fernando Exequiel Rojas Echevarrieta, alias , quien estuvo sindicado por varios hechos delictivos en Las Heras y hasta enfrentó un juicio por el crimen de Luis Alejandro Quinteros, ocurrido a principios de 2014, pero finalmente resultó absuelto.