No se puso el delantal de cocinera para reemplazar a ningún participante, pero sí aceptó ser invitada en el programa que arrasa todas las noches por la pantalla de Telefé (en Mendoza, por Canal 9 Televida). A diferencia de los especialistas que hasta ahora acompañó al trío de jurados, Tagliani fue una famosa, que llegó al puesto por carisma y simpatía, más que por talento gastronómico.
El conductor no quiso dejar pasar los modestos conocimientos de la invitada en esas lides, y por eso le pidió que les contara al resto de los presentes sobre su pasado en la cocina. Lizy arrancó tranquila: “Yo empecé trabajando en una parrilla. Me contrataron de adicionista, pero después me descendieron a armar paneras, así que seguro puedo ayudar”.
También hizo referencia a su pasado como experta en ensalada de frutas, la estrella desbarrancó: “Ensalada de frutas hacía a domicilio. Entonces cortaba todo, armaba los bowls y un día agarré la bicicleta y me caí. Igual, barrí toda la ensalada de fruta del piso y volví a juntar todo. Después la gente la comía en la parrilla y decía: ‘Che, qué duro es esto’, porque a lo mejor estaban comiendo pedazos de cascote. Pero yo le decía ‘debe ser la manzana’. Muy higiénico todo”.
A pesar del dudoso buen gusto, de la anécdota y de esas ensaladas, Tagliani se tomó muy en serio su papel, y ayudó en lo que pudo a los participantes, conforme pasaba por cada una de sus estaciones de trabajo.
Lo mismo a la hora de juzgar los platos, momento en que Lizy intentó ser el contrapeso de Damián Betular y Dolli Irigoyen, que han puesto demasiado alto el nivel de exigencia a la hora de dirimir entre una creación y otra.
