El último contacto de Santiago Morro García con sus fanáticos fue a través de unas figuritas. Unas simples estampas o cartas, como actualmente también se las llama.
El Morro hasta el final de sus horas en este mundo, se mostró atento con los fieles hinchas de Godoy Cruz y lo demostró con la firma de algunos autógrafos.
La historia dirá que el edificio El Bosque, en calle Hipólito Yrigoyen 148 de Godoy Cruz, fue su última morada. También hay varias personas que tienen esa última constancia de acercamiento entre el ídolo y sus seguidores.
Adrián trabaja en la empresa de seguridad que se encarga de resguardar el edificio. Registran todo paso por la puerta de entrada y las cocheras y tienen las cámaras de respaldo de cada hecho que suceda en el hall de ingreso.
En las últimas semanas el personal de guardia recibía las bolsas de mercadería o los pedidos de comida a domicilio. Al Morro le dio positivo de COVID 19 y estaba cumpliendo con el encierro en su departamento con el debido distanciamiento social. Los especialistas dicen que esta situación de estrés, sobre todo si está en soledad, puede provocar eventos como:
-Sentimientos de temor, enojo, tristeza, preocupación, entumecimiento o frustración.
-Cambios en el apetito, los niveles de energía, deseos e intereses.
-Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
-Dificultad para dormir o pesadillas.
-Reacciones físicas como dolores de cabeza, dolores corporales, problemas estomacales y sarpullido.
-Agravamiento de problemas de salud crónicos.
-Agravamiento de problemas de salud mental.
-Mayor consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias.
Santiago García estaba con tratamiento psiquiátrico y ansiaba completar los 12 días de aislamiento para rehacer su vida de futbolista en las prácticas del Tomba con los juveniles y otros jugadores que no viajaron a Buenos Aires, a los amistosos de pretemporada. Se sabe que el Morro no sería tomado en cuenta para integrar el plantel en la próxima temporada.
El miércoles 3 había cumplido su período de “encierro” y fue cuando Adrián subió hasta el departamento del Morro a llevarle una bolsa de un pedido de mercadería. “Hola Santiago, te traigo esto y además te voy a pedir un favor para un amigo, tiene unas figuritas y quiere que se las firmés”.
El uruguayo sonrió y le dijo “traelas no hay ningún problema”.
Volvió el guardia con las cartas: “Mirá que son varias, mi amigo es fanático y está en un club de coleccionistas, tienen todas las del Tomba que salís vos”, se las dio junto a un fibrón y el Morro le preguntó amablemente: “¿Las querés ahora, te las firmo?”.

Pero Adrián dijo: “No, hacelo tranquilo y me las acercás a la recepción cuando puedas, no hay apuro”.
El amigo de Adrián es Gustavo Aguilera que pertenece al Club del álbum, en donde se agrupan varias personas que coleccionan figuritas. Justamente como sabía que el Morro vivía en el edificio en donde trabaja su amigo, le encargó para que fuese intermediario de los autógrafos entre los coleccionistas y el futbolista.
Ese miércoles 3 de febrero Santiago García salió del edificio a las 15 y Adrián le sacó una foto. Le dijo a su amigo “Salió el Morro y me dijo que me entregaría las figuritas cuando vuelva”.
La última foto del Morro

Se fue vestido con un jean y una remera negra. En lo que sería su última salida.
Pasaron varias horas y en plena noche del jueves, a las 4, Santiago bajó de su departamento a la recepción y dejó las figuritas firmadas. Les llamó la atención a los guardias la hora inusual que entregó las figuritas.
El hombre de 30 años cumplía así, un pedido de hinchas y gente que lo quería. El estrecho contacto de comunicación se había cumplido, a través de unos autógrafos.
Sólo él sabía que eran los últimos autógrafos. Y Adrián no tenía ni idea que sería la última foto.
