Los mendocinos están cambiando sus conductas como consumidores, pasan de las compras mensuales en supermercados, y se vuelcan cada vez más a los almacenes. A su vez, estos comerciantes y vecinos, aprovechan la proximidad a los hogares e intentan reinventarse para captar ventas y subsistir en tiempos difíciles.
En épocas de crisis, el consumo de determinados bienes o servicios se realiza de forma más restrictiva debido a que las familias, con el objetivo de cuidar la economía del hogar, llevan a cabo compras cada vez más pensadas. Sin embargo, hay determinados productos que no se pueden dejar de lado en esta planificación como es el caso de carnes, panificados, lácteos o frutas y verduras.
“La gente piensa más, hace una compra más inteligente y nosotros como comerciantes tenemos que hacer lo mismo, ser competitivos”, explicó Mauricio Domínguez, al frente de Autoservicio Felipe, un comercio familiar que lleva más de 20 años en General Gutiérrez.
Este emprendedor destacó que entre las estrategias para subsistir es necesario analizar la competencia que se encuentra en los alrededores, adaptarse y hacerse fuerte en otros aspectos como “en la atención con los clientes, brindarles un trato más ameno”.
En ese sentido, Osvaldo Duzán y su esposa Liliana, llevan 26 años al frente de Kiosco Karim en Las Heras, y explicaron que el secreto para mantener las ventas es “buscarle la vuelta”. “Mantenemos precios competitivos, estamos bien abastecidos, compramos mercadería y nos stockeamos con productos que no se vencen y uno sabe que van a aumentar”, detallaron.

Rafael Lucena, propietario de un comercio en Las Heras, por su parte destaca que más allá de la atención familiar, en su comercio, una de las estrategias utilizadas es ofrecer promociones, mantenerlas visibles a los ojos del consumidor.
Otro atractivo para captar clientes consiste en ofrecerles la facilidad de pagar con tarjetas de débito o crédito. “Hemos tenido que adaptarnos, ofrecer otros servicios como recarga de teléfono o de tarjeta. Recibir débito, crédito. La gente ve los días que tiene descuento con sus bancos en los supermercados y trata de aprovecharlos, con las compras cada vez más pensadas, cada uno desde su ámbito tiene que intentar ser más competitivo”, agregó el propietario de Autoservicio Felipe.
En este contexto de crisis, la figura del fiado reaparece con más fuerza, destacó Sonia Bicocca, quien se mantiene al frente de Tío Juan, ubicado en la esquina de Lamadrid y Dorrego, “a determinada altura del mes, sale mucho el fiado, a la gente le sirve”, explicó.
“La vieja y querida libreta del almacenero está muy vigente, a pesar de la inflación. Se maneja el cliente que, al saber que existe esa confianza en el barrio podés tener ese crédito con tu vecino”, agregó Domínguez en ese sentido.
¿Por qué eligen cada vez más los almacenes?
Con el objetivo de cuidar el bolsillo y la economía familiar, el consumidor mendocino actualmente hace menos compras mensuales y más diarias. “Las compras son más chicas, más del día a día. Los clientes que hacían la compra mensual y pueden seguir haciéndola, van al mayorista. Mientras que los almacenes hemos tomado una porción de gente de los supermercados que ya no puede hacer una compra tan grande”, añadió Domínguez en ese sentido.
A su vez, hay determinados productos que antes adquirían mayoritariamente en el supermercado y que actualmente demandan a los almaceneros. Entre ellos se destacan los enlatados, salsas, puré, papel higiénico y servilletas. A su vez, también los vinculados a limpieza y perfumería son cada vez más solicitados. “Los clientes buscan cada vez más el precio, lo que les hace falta y notan que muchas veces en el almacén tenemos iguales o mejores precios que en el supermercado”, explicó el propietario de Kiosco Karim.
Lucena, que lleva más de 29 años al frente de su almacén ubicado en el barrio 1° de Mayo, de Las Heras, sostiene que en los últimos meses sus ventas han disminuido aproximadamente un 20%. Esto se debe, principalmente a que “las personas buscan los mismos productos pero en menor cantidad, miran más los precios y se llevan sólo lo necesario. Si antes llevaban medio kilo de pan, por ejemplo, hoy sólo piden un cuarto”, explicó y agregó que entre los aumentos más marcados se encuentran las bebidas: “Las personas las consumen cada vez menos, más que nada se venden los fines de semana o en ocasiones especiales”.

“En nuestro caso, las ventas en general se han mantenido. Lo que ocurre es que los costos han aumentado, principalmente por los servicios como la luz o el gas, por ejemplo”, agregó Mauricio Domínguez.
Si bien el consumidor sigue exigiendo calidad, muchos se están animando a probar segundas marcas, las no tradicionales o los productos sueltos. “Los precios de las mercaderías suben y las ventas se mantienen, porque no son productos de los que se puedan prescindir. Se trata de los alimentos y los elementos básicos para vivir”, finalizó Bicocca.
