Desde que el coronavirus se esparció por el mundo, varios trabajadores se encuentran en la primera línea de fuego para contener la enfermedad, entre ellos, los médicos, los enfermeros, los policías y otros tantos. Sin embargo, en esta lista también vale la pena destacar la labor que realizan las mujeres que se desempeñan en el taller de costura del Hospital Central. Se trata de 14 costureras que, a doble turno, cosen insumos necesarios para que los especialistas puedan hacer frente a la pandemia sin contagiarse.
En tiempos normales, las mujeres ingresan al taller a las 7 y salen a las 14. Sin embargo, estas últimas semanas sus horarios han sido modificados y su horario de salida es a las 21.
“Estamos trabajando día y noche por nuestros médicos y enfermeros. Hoy lo importante es que ellos cuenten con los insumos necesarios para no contagiarse, por ello, no tenemos presente el reloj y seguimos firmes en nuestros puestos”, dijo Mirta, jefa del Taller de costuras del Hospital Central.

La mujer tiene 58 años y hace 13 se desempeña como una de las responsables del lugar. Hoy la misión es poder confeccionar esos elementos que no abundan en el mercado y que para los que cuidan la salud de los mendocinos es fundamental, es decir, barbijos y bluzones.
Mientras el Gobierno ya dispuso la obligatoriedad del tapaboca y determinó que el barbijo quirúrgico sólo sea utilizado para empleados de la Salud y de la Seguridad, en el Central se escuchan las máquinas de coser que no detienen la marcha.
Ver también Será obligatorio el uso de tapabocas en Mendoza
La meta es la confección de 10 mil barbijos para ser repartidos entre el Central y los nosocomios más chicos de la provincia.
“No paramos, estamos obsesionadas por trabajar y terminar porque sabemos que son muchos los que están esperando el material para no contagiarse. Hoy estamos al frente de una emergencia, tal como lo estuvimos años atrás con la Gripe A. En ese entonces, no teníamos experiencia y confeccionamos los barbijos como pudimos, hoy sí estamos preparadas y todo es más fácil, aunque el cansancio también es mayor”, contó Mirta.

Trece años al servicio de “el gigante del Central”
Mirta está casada, tiene dos hijos y nietos. Hace 13 años se desempeña en “el gigante del Central”, como le llama al hospital más grande de la provincia y no imagina su vida fuera de él.
“Es muy gratificante el trabajo que nos toca desempeñar a las mujeres que estamos en el taller de costura que fue creado en paralelo con el nosocomio y en el que estoy hace 13 años”, dijo Mirta.
La costurera aseguró que, por lo general, ellas cosen todo lo que concierne a los uniformes de los médicos y enfermeros, también lo que se utiliza en las salas de cirugía y la ropa de cama.
“Ahora, a raíz de la pandemia y la escasez de insumos como barbijos y bluzones, las autoridades nos solicitaron confeccionar ambos elementos no sólo para el Central sino también para los hospitales más chicos de la provincia”, contó.

Esta semana las 14 mujeres que se desempeñan en el taller de confección han tenido días agitados: “Teníamos premura por sacar rápido los barbijos para que los médicos y el personal dispongan de ellos para no contagiarse. Tanto es así que hasta el momento llevamos confeccionados 5 mil barbijos y vamos por 5 mil más”, contó.
La tela que utilizan para los barbijos es vegetal, hemorrepelente, no trapasa el agua y es de 60 micrones. “Hasta el momento hemos utilizado mil metros de tela y estimamos que necesitaremos mil más ya que en estos día comenzamos a confeccionar otra tanda. Además, realizaremos bluzones”, contó la mujer.

Un poco de historia
El taller fue creado en paralelo con la creación del nosocomio. En un principio el espacio era muy reducido y muy pocas mujeres conformaban el staff. En ese entonces, la única labor de las costureras era el de zurcir las prendas de los médicos, enfermeros o, bien, remendar, la ropa de cama que se iba desgastando.
Con el tiempo, las obligaciones para estas mujeres crecieron y comenzaron a confeccionar las chaquetas, los uniformes para el personal, eso implicó un mayor profesionalismo entre las mujeres que ingresaban al taller ya que la responsabilidad y el trabajo era diferente.
Hoy estas señoras son fundamentales en el hospital ya que ante la insuficiencia de insumos como barbijos y demás son ellas las responsables de proveerlos al personal. Se estima que, cada una de las 14 profesionales que se encuentra en la sala, realiza 60 barbijos por día.
