La víctima de un abuso en manada ocurrido en octubre en Lavalle reconoció en rueda de personas al presunto agresor, que fue detenido días atrás.

El sospechoso, de 40 años, se encuentra imputado por robo agravado en concurso real con abuso sexual agravado y está siendo investigado por otro caso ocurrido en ese departamento. En el 2005, había sido condenado por una serie de ataques sexuales ocurridos en la zona Este, que tenían un modus operandi similar a los recientemente denunciados.

Según fuentes judiciales, fueron cinco los casos que se registraron de forma consecutiva en el departamento de San Martín y que motivaron en setiembre del 2004 la detención del sujeto. Al año siguiente, la Cámara del Crimen de San Martín lo sentenció a 12 años de prisión.

Tras purgar la pena, el abusador regresó a las calles en setiembre del año pasado y no tardó en verse envuelto nuevamente en casos de similares características. Al igual que en los episodios registrados en el Este provincial, a la víctima le robaron las pertenencias personales tras vejarla.

Otros de los puntos coincidentes es que actuó en una zona rural o despoblada, alejada de cualquier testigo o cámaras de seguridad que lo pudieran registrar, y que lo hizo cuidándose de no dejar ningún rastro genético, explicaron detectives allegados a la instrucción.

En tanto, con respecto al otro abuso por el que está sospechado en Lavalle –en el que aún no ha sido imputado– , los investigadores encontraron una conexión con los ocurridos hace más de una década atrás.

En algunos de esos casos, el hombre les introdujo a las víctimas algún objeto, como una botella, produciéndoles severas lesiones. Mientras que en el más reciente, la denunciante fue vejada con un trozo de ladrillo.

Lo cierto es que estos elementos, sumados a las averiguaciones y tareas de campo llevadas adelante por los efectivos de la División Delitos Contra la Integridad Sexual de Investigaciones fueron los que motivaron el miércoles la detención del sospechoso. Los pesquisas calificaron al sujeto como “muy peligroso”.

A horas de su captura, la fiscal María de las Mercedes Moya lo acusó y quedó alojado en una comisaría de la zona para que fuese sometido a la rueda de personas, que, finalmente, resultó positiva.

Los hechos

El caso por el que fue imputado el violador serial sucedió el sábado 19 de octubre, cuando la víctima caminaba por calle Eugenio Moreno, en el distrito de El Vergel, a unos tres kilómetros de la villa cabecera de Lavalle.

Fue allí cuando un Fiat Palio blanco se detuvo frente a ella, del vehículo tres hombres descendieron y la tomaron a la fuerza. Acto seguido, la introdujeron al rodado y la trasladaron durante algunos minutos.

Seguidamente, el vehículo se detuvo en un descampado, en el que bajaron a la joven y la empezaron a vejar entre dos o tres individuos. Luego, los agresores volvieron a subir a la mujer y la liberaron en otro lugar. La víctima debió dirigirse caminando hacia el Hospital Sícoli, donde los médicos la asistieron y constataron las lesiones de abuso sexual.

Semanas después, el domingo 8 de noviembre, se registró otra violación con el mismo accionar. La misma tuvo lugar cuando una joven de 21 años llevó a su hija hasta la casa de sus abuelos y, cuando se estaba yendo, fue interceptada por un par de sujetos, según la información policial.

En esa ocasión, los autores le colocaron una suerte de capucha, que habría sido algún tipo de manta o trapo, para luego meterla a un vehículo.

Al igual que en el hecho anterior, los sospechosos se la llevaron hacia un lugar alejado y despoblado. Allí intentaron vejarla, pero notaron que la chica estaba mestruando, por lo que tomaron un trozo de ladrillo que estaba tirado en el lugar y la penetraron con ese objeto, relataron las fuentes del caso.

Después, los sujetos la cargaron otra vez al automóvil y la trasladaron hacia las inmediaciones de la casa de los abuelos de su hijito. Debido a eso, la víctima se dirigió hasta la propiedad de sus ex suegros y les pidió ayuda.

El matrimonio la trasladó hasta el citado centro asistencial, donde fue atendida por los médicos de la Guardia.

En este último hecho aún no se logran encontrar pruebas que comprometan al detenido, aunque, por las características del caso, se está intentando establecer si participó en el mismo.