Año tras año miles de mendocinos eligen presenciar la Fiesta Nacional de la Vendimia desde los cerros que rodean al teatro griego Frank Romero Day. Desde toda la provincia llegan micros cargados de familias enteras, que se acercan desde bien temprano con canastas cargadas, sombrillas y sillas.

El espíritu de los cerros se trasmite de generación en generación. “Acá está la verdadera Vendimia”, aseguran los “cerreros”. “Venimos acá porque es más familiar”, declaró una verdadera comitiva de fanáticos oriundos de La Paz. Con enormes banderas y pancartas, los paceños coparon dos colectivos para sumar sus coros a favor de su reina. “Primero fuimos al carrusel y después subimos para acá. Así hacemos todos los años”, aseguró parte de la “hinchada”.

Ni las inclemencias del terreno, ni el sol despiadado afectan a estos aventureros, que como intrépidas cabras se las arreglan para desfilar por las traicioneras piedras de las laderas. Además de las heladeras con comida, el termo de mate, las sillas y las sombrillas, los “cerreros” traen el condimento más importante para pasar una jornada impecable: buena onda.

“Cuando mi hijo tenía un mes lo trajimos por primera vez. Ahora nos está esperando en el mismo lugar de todos los años con nuestros nietos”, explicó Héctor Ricardo Agüero, que se jacta de haber vivido 50 vendimias desde el Cerro de La Gloria. “Primero vine con mis padres, que ahora no están. Y mis hijos van a seguir viniendo cuando nosotros no estemos”, agregó.

La tradición “cerrera” se hereda de generación en generación y no es difícil comprobarlo. Basta sólo con mirar alrededor para encontrar familias enteras, que disfrutan un asado y charlan con sus eventuales vecinos.

“La Vendimia se vive acá. Este es el espíritu vendimial”, remarcó Juan Accinelli, quien llegó acompañado por su mujer y sus hijas.

Y prueba de este ambiente festivo es que, segundos después de que Accinelli pronunciara sus palabras, un hombre que vendía pastelitos, Fabián Montoya, se sentó con las chicas para sacarse una foto. Un verdadero personaje.

Aunque cuesta, se puede encontrar a alguno primerizos. Ese es el caso de Aldana Moya y Hugo Giani. Por primera vez esta pareja de enamorados se sumó a los festejos desde los cerros.

Otros que eligen trepar a las colinas son muchos de quienes no logran conseguir entradas para el Acto Central. Así como algunos eligen presenciar la fiesta desde los cerros, otros lo hacen por descarte. Ese es el caso de la familia Gómez de Chacras de Coria.