Homenaje a Pedro Castellino:

Almorzó temprano y liviano cuando las agujas del reloj se juntaban en el número 12, como lo hacía cada vez que “jugaba”, tal cual dicen los árbitros cuando dirigen partidos, saludó a su familia y se dirigió en su auto a la Terminal de ómnibus, para pasar a buscar a sus colaboradores, que lo aguardaban allí.

Así Pedro Antonio Castellino repetía la rutina los días que le tocaba dirigir. Esa la tarde de invierno del 15 de julio de 1979, Pedro iba con sus jueces de línea, Oscar López y Carlos Luna, hasta la cancha de Luján Sport Club.

En el Bajo de Luján lo esperaba el partido entre los locales e Independiente Rivadavia por la 20° fecha del torneo oficial de la Liga Mendocina de Fútbol. Conversaban en el trayecto hasta la plaza lujanina y Pedro les preguntó a los otros muchachos, si después del partido lo acompañaban a tomar un café en el centro. El ACA era uno de los puntos de reunión de los árbitros, tras los distintos encuentros dominicales, para cruzar impresiones y anécdotas de lo ocurrido. Esa vez la tarde se convertiría en tediosa y se haría bastante larga.

Frente a la comisaría 11° dejó el auto y la terna arbitral junto a un agente de policía llegó caminando a la cancha. El torneo se jugaba a tres ruedas y lo esperaba un encuentro de fútbol que quedaría en la lista de los “históricos” de la memoria popular.

El DT Eleazar Tercilla armó a Luján Sport Club con: Rubén Mitchell, Fava, Mattioli, Silverio Contreras y Morán; Loyola, Salas y Mattos; Carlos Sperdutti, Laméndola y Busca. Después ingresó en el ST, Najurieta por Salas.

Para Independiente Rivadavia, el DT Enrique Fernández puso de titulares a: Manuel  Abt; Mémoli, Pralong, José Carrizo y Wilson Molina; Pedernera, Cabrero y Héctor Suárez; Jorge Funes, Figueroa y Sullivan.

A los 2 minutos centro de Mémoli, alcanzó a tocar de cabeza Funes y le quedó el balón para otro cabezazo de Enrique Abel Figueroa. Fue el 1 a 0 para los Azules. A los  41’ otra vez el mismo delantero le pegó desde afuera del área para superar al arquero Mitchell (2-0).

“Marche preso” 

En el segundo tiempo, cuando transcurrían 8 minutos, Cabrero le cometió una infracción a Laméndola y el árbitro Castellino consideró que era tiro libre indirecto para Luján, en lugar del penal que reclamaban los locales. Las protestas se convirtieron en insultos y el juez expulsó a Laméndola, Najurieta y al técnico Tercilla. La policía ingresó a calmar a los exaltados y fue cuando el oficial subinspector Salinas cruzó unas palabras con Castellino y ambos se dirigieron a los vestuarios.

En menos de 5 minutos el oficial Salinas informó que “A Castellino le fue aplicado el Código de Faltas de la provincia de Mendoza en sus artículos 24 y 55, por lo tanto el partido se ha suspendido y el árbitro queda detenido”.

El asombro fue general y el público, que llenó la cancha de Luján (unas 4.000 personas), se retiró en orden sin producir desmanes, luego de escuchar el anunció la suspensión, desde los altavoces del estadio.

Castellino, sus colaboradores y el comisario deportivo fueron trasladados a la Comisaría 11ma.

El artículo 94 

A Pedro Castellino se le atribuía la infracción al artículo 94 del Código de Faltas, que decía: “Los jueces y árbitros, que por desempeño negligente, provocaren con su actitud, incidencias entre jugadores o público, que por su magnitud hiciera necesaria la suspensión de la justa deportiva, serán castigados con arrestos hasta de 10 días y multa de 100 pesos”.

Lo ubicaron en la oficina del subcomisario para instruirle el sumario mientras pasaba el tiempo y llegaban a la comisaría algunos parientes, los integrantes del Colegio de Árbitros de la Liga Mendocina de Fútbol con Rubén del Campo a la cabeza y el abogado defensor de Castellino, el doctor Nicolás Becerra.

Ya habían pasado dos horas de su detención y al árbitro lo llevaron a otra dependencia policial para tomarle las impresiones digitales (“le pintaron los dedos”).

En su crónica, del 16 de julio de 1979, el diario Los Andes señaló que el comisario deportivo Carlos Cuadros, en oficinas aledañas de la Comisaría 11°, comentó. “En la 17° fecha, también el señor inspector Salinas pretendió suspender el partido entre Luján y Guaymallén, porque no le agradaba el arbitraje de Aldo Puebla, que logró continuar hasta su finalización”.

Recién a las 21.14 Castellino junto a su abogado y toda la gente que lo respaldó, pudo dejar la Comisaría en donde había estado detenido por más de 3 horas.

El abogado Becerra anunció “una vez que finalice la actuación policial, dirimirá el asunto ante el juez de Faltas en el Palacio de Justicia, asegurando que allí surgirán las evidencias que darán la razón a mi defendido”.

Se hizo tarde para el café 

Ese domingo Pedro Castellino no llegó a la Ciudad de Mendoza, a la hora del café vespertino. Ya era la hora de la cena. Se fue directo a su casa a la tranquilidad familiar y contar con lujo de detalles lo sucedido.

En la Liga Mendocina se dispuso la continuidad del partido y los 37’ que restaban se jugaron el 26 de julio. Los Azules hicieron un gol más y concluyó 3-0.

En ese torneo de 1979 la Lepra terminó segundo y se consagró campeón Atlético San Martín, que el 26 de agosto por la 27° fecha, superó de visitante a Deportivo Guaymallén 2 a 1. Venció con goles de Monardez y Mazza (Asprelli marcó para el tricolor). Ese día jugaron en el campeón:  Tamagnone; Lucero, Vergara, Meyer, Olivera; Gutiérrez (Tello), Márquez, Logiacono; Moreschini, Mazza y Monardez.

El incidente de la detención de Pedro Castellino quedó como un hecho histórico en el fútbol local y nacional. Quedó escrito en los hechos policiales, en la justicia y marcado en el deporte como la tarde en que “el oficial subinspector Salinas hizo suspender un partido y se llevó preso al árbitro”.  

Castellino, tenía 31 años, siguió dirigiendo grandes partidos, fue un comerciante próspero y se convirtió en un docente didáctico y querido. Fue presidente del Colegio de Árbitros de la Liga Mendocina y de la Liga Sanjuanina, fue nombrado Instructor Nacional por la AFA, ejerció como profesor de la Escuela de Periodismo Deportivo y por muchos años también fue periodista radial en varias emisoras con su programa El Tribunal de los Árbitros. Su físico comenzó a deteriorarse hace algunos años y el 21 de setiembre, a los 71 años, dejó esta vida llena de recuerdos, anécdotas y ese hecho llamativo de su detención por ocurrencia de un policía.