Marta Cohen es una médica, patóloga pediátrica en el hospital británico de Sheffield, que desde Gran Bretaña le explica a sus compatriotas sobre el coronavirus y los avances de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford. Gracias a su claridad, sus videos se viralizaron y ahora acumulan miles de visitas en las redes.
“Como yo hago autopsias, estoy vinculada a la microbiología post mortem. Doy muchas conferencias sobre autopsia y las causas infecciosas de la autopsias. Nadie sabía nada de esto. Comenzamos a leer muchos papers y, junto con los españoles, hicimos un estudio sobre el coronavirus en la autopsia”, indicó Marta a Clarín.
Si bien ella aclara que no está relacionada con la vacuna, el aporte que realiza es una “traducción”: busca información con su mirada científica y luego lo anuncia de forma que el público pueda entenderlo.
“La segunda ola comenzará en el otoño europeo y el pico será cuando llegue el invierno. Porque además de sumarse el coronavirus, estará la gripe. Se van a sumar pacientes que no pudieron asistir a la consulta por miedo al corona, otros que tengan secuelas del virus, ya sean neurológicas, mentales o respiratorias. Entonces la bomba del coronavirus será potencialmente mayor que la primera”, alertó.
Marta analizó que se vacunarán primero los británicos cuando las inoculaciones estén listas. Hasta diciembre, la vacuna no comenzará a ser distribuida en el exterior, aunque las fabricas en India ya están produciendo a toda marcha.

Cuarentena en Argentina
La médica también es una crítica de la dura cuarentena argentina porque la considera ineficaz. “Yo creo que no ha sido eficaz porque no se planificó durante la cuarentena de los meses más duros qué hacer después. Empezaron temprano y la gente se agotó. Mientras tanto no hay test suficientes, hay sobresaturación de clínicas y todos los problemas intrínsecos de la salud argentina no ayudaron. ¿Cómo puede ser que teniendo la cuarentena más larga del mundo, los casos estén en aumento? No lo entiendo”, planteó a Clarín.
“Sherlock Holmes”
Marta llegó a Gran Bretaña de la mano de otra patóloga argentina: Irene Scheimberg, que trabajaba en el Royal Hospital de Londres. Por los costos de tener una gran familia, se instaló en Sheffield, en el norte de Inglaterra, y no en Londres.
“Yo estaba desesperada porque no había suficientes patólogos investigadores en Gran Bretaña. Corralito mediante, la convencí para que llegara y comenzó a trabajar en el servicio de Salud Británico (NHS). Marta es una máquina de trabajar, es extremadamente generosa y nada la detiene. No me extraña lo que está haciendo para la divulgación de la vacuna frente al coronavirus. Es una persona excepcional, que ha dado todas las batallas médicas, aún las más difíciles”, reconoció la doctora Scheimberg, su gran amiga, desde Londres.
Las enfermeras en el hospital la han bautizado “Sherlock Holmes”. Es un premio a su obsesión con la investigación, con las enfermedades nuevas porque la patología es el diagnóstico de las enfermedades.
Su especialidad es la muerte súbita. “Siempre hay enfermedades nuevas. Porque hay siempre subclasificaciones, tumores que afectan al niño pero no al adulto y cuando se dan en un adulto, son una rareza. Lo que yo más hago es muerte súbita. Y la muerte súbita del lactante es la primera causa de muerte en la infancia y aún no se sabe de qué se muere”, aclaró.
Marta da al menos 12 conferencias al año de muerte súbita. Ha escrito un libro sobre ello, y ha donado los beneficios a una fundación de padres de chicos con discapacidad.
“La muerte súbita es un diagnóstico de exclusión. No se sabe por qué se muere el niño después de haber hecho una historia clínica, una autopsia completa y una investigación de la escena de la muerte. Porque en realidad es una combinación de la vulnerabilidad individual del niño, por su constitución genética, que está yendo por un período de desarrollo que lo hace vulnerable desde los 2 hasta los 6 meses y que es expuesto a factores de riesgo. Factores de riesgo puede ser estar durmiendo boca abajo, por ejemplo”, dijo.
Ella descubrió que antes el 100% de las muertes súbitas eran de causa desconocida. De 100 muertes, ahora son 40, o sea que se encuentra el resultado en 60.
“Sabemos que un 3% de las muertes pueden ser de causa genética. Hay un gen, una mutación. Ahora lo descubrimos porque hacemos análisis genético. Puede ser que tenga una arritmia, 4% o 5%. Después puede ser que tenga una enfermedad metabólica, otro 3%, un problema de las mitocondrias, otro 3%. Que tenga algún tóxico letal para el chico, que se lo haya dado alguien o que el niño sea un poquito más grande y lo haya tomado, es otro 3%. Cómo hemos ido bajando”, aseguró.
