La vida privada de Santiago Bal, quien falleció este lunes a los 83 años, estuvo plagada de escándalos. Es que a lo largo de toda su carrera, siempre estuvo envuelto en controversias públicas con respecto a sus relaciones íntimas.
Su primera mujer fue María Isabel Andina, quien es la madre de su primer hijo, Mariano. En tanto, su primera esposa fue la actriz y vedette Thelma del Río, de quien se separó al mantener un romance secreto con otra reconocida vedette, Silvia Pérez. Fruto de esta relación con la modelo nació su única hija mujer, Julieta Bal.
Luego Bal volvió con Thelma, su “primer amor”, pero nuevamente le fue infiel, en 1986, con otra popular actriz de la época: Carmen Barbieri.
Con la hija del popular capocómico Alfredo Barbieri, Bal se casó y nació en 1990 su tercer hijo, Federico.
En 2011, el escándalo golpeó las puertas de la mediática pareja tras el engaño amoroso de Santiago con la hasta entonces desconocida bailarina Ayelén Paleo, que fue el detonante definitivo de la relación de 25 años.
Separación escandalosa
El escándalo ocupó horas de programas de chimentos, tapas de revistas y comentarios de panelistas. La pareja que parecía irrompible, finalmente se rompió: Carmen se quedó en el departamento de Belgrano y él se mudó a la casa de Ingeniero Maschwitz.
Bal jamás reconoció la infidelidad. En el 2014, Paleo admitió: “Él me decía que estaba enamorado. Nos encontramos tres o cuatro veces en una confitería de Belgrano. Tomábamos algo, me contaba un montón de cosas, del laburo y de su vida privada. Me daba consejos y a mí me servían” y aclaró que jamás tuvieron relaciones sexuales.
Con el tiempo el escándalo se fue apagando. Bal repetía en cada entrevista que Carmen era el amor de su vida: “Tuve parejas y algunos éxitos personales, pero con nadie viví 25 años. Con ella sí y tuvimos un hijo maravilloso, Federico”.

Carmen por su parte dejó de amarlo pero jamás de cuidarlo. En un programa contó entre risas: “Lo sigo atendiendo porque siempre está muriéndose pero nunca lo logra… se está muriendo y al rato ¡tostadas con dulce de leche! En su última internación lo veía a Federico llorando todo el tiempo. Un día fui a las 3 de la mañana a verlo al lugar donde estaba internado y le dije: ‘Santiago, soy Carmen -él estaba en coma- y parpadeó… Te lo pido por favor, tu hijo llora, no te vayas, remala una vez más. Y al otro día empezó a respirar solo y ahora está con chicas de 21 años’”.

“Galán empedernido”, como se autodenominaba, para Bal las mujeres fueron su debilidad. “Me gustan tanto las mujeres. Pero me gustan de verdad, me gusta observarlas. De arriba hacia abajo, son preciosas, y si encima son simpáticas y bonitas, mucho mejor todavía. Amo a la mujer y me encanta verla, aunque ya no me es tan fácil conseguir algo. A lo mejor, alguna que esté desesperada, pero nada más”, dijo en alguna oportunidad.
