Comienza la temporada de pileta. Es jodido, che. Primero, tenés que ir, que es fácil si a uno lo llevan, pero tener que ir en micro es todo un inconveniente, porque uno o una no va solo/sola, va con los dos culillos, que se agarran de cualquier lado del cuerpo, incluso, ahí donde duele y, además de los culillos, al menos, tres bolsos: uno para el mate y las galletas, otro para las toallas y cosméticos y otro con la sombrillas, el salvavidas y la pelota. No es fácil. Después está el asunto de la revisión médica, que es toda una movida, porque a uno le da miedo. Le da miedo que lo rechacen por hongos o por alguna güevadita que uno no sabía. Es toda una vergüenza que un médico te diga, mientras varios escuchan: “¡Hum!, esto no es bueno, señora, vuelva en marzo a ver si se ha curado de esa porquería”. Si uno pasa esta contingencia adversa, le queda encontrar lugar. No es fácil, porque mire que uno llega temprano y, sin embargo, la sombrita del pino ya está ocupada, y del aguaribay y del sauce y del paraíso y de los rosales y del perejil. La única sombra que le queda es la de la Bandera argentina, pero esa es una sombra que se mueve para todos lados. Pero, supongamos que encuentra una sombra meramente cualunque, hay que ver si el espacio conseguido da para que se estiren tres personas o para que, por lo menos, se sienten, porque estar parado cinco horas no es beneficioso para las várices ni los juanetes. Pero, bueno, por lo menos logró un lugar para estar tranquilo ¿Estar tranquilo? ¿Cómo hace para estar tranquilo y leer el último de Cohelo si se ha estacionado en medio de dos picados, de cuatro tipos que juegan a la paleta, al lado de un guitarrero que canta temas de Los Fronterizos y con cinco pibes vecinos que le quitan la pelota a sus chicos? Mejor es ir cerca de la pileta, pero ahí salpican, y uno protesta, porque los demás salpican. ¿Y qué pretende que haga alguien que se tira al agua estilo desastre? ¿que eche viento nomás? Por lo tanto, lo mejor es hacer lo mismo e impregnarse de H2O, pero eso no es algo que abunda, abunda la carne humana dentro de la H2O, entonces, uno nada entre codos, muslos, bustos ostensibles, cabelleras que le impiden las braceadas, talones que se nos clavan en los ojos y rodillas que nos vuelven a incomodar ahí donde tanto duele. No es fácil un día de pileta. No es fácil, al final uno va con intenciones de descansar haciendo la plancha y vuelve realmente planchado.