Una vez más, la violencia entre dos países puede alcanzar niveles bélicos impactantes, luego de la operación misilística que terminó con la vida del general iraní Qassem Soleimani. Las tensiones internacionales, Irán, Libia y las consecuencias en el resto del mundo es la preocupación principal del Papa quien pidió “mantener el compromiso por la paz”.

Ante esto, Francisco instó “a todas las partes a evitar acciones que puedan convertirse en la chispa que encienda un conflicto generalizado” al tiempo que agregó: “La guerra no es jamás una solución, trae solo muerte y destrucción, y en el contexto actual, en que un conflicto parece ya a las puertas, el diálogo y el autocontrol son condiciones irrenunciables”.

De esta manera, el Sumo Pontífice dejó en claro la preocupación global a una nueva guerra mundial: “En muchos lugares del mundo se percibe un terrible clima de tensión. La guerra solo trae muerte y destrucción. Llamo a todas las partes a mantener encendida la llama del diálogo y del autocontrol y a alejar la sombra de la enemistad”.

Luego, remarcó: “Recemos en silencio para que el Señor nos otorgue esta gracia. En este primer domingo del año renuevo para todos mis augurios de serenidad y de paz en el Señor. En los momentos felices y en aquellos difíciles, confiémonos a él, que es nuestra esperanza”. En los últimos días, Francisco repite una y otra vez la necesidad de sumar paz en todos los rincones del planeta.

Ante esto, concluyó: “La paz como camino de esperanza, diálogo, reconciliación y conversión ecológica. Con la gracia de Dios podremos ponerlo en práctica. Los iraquíes todavía están conmocionados por lo que sucedió la semana pasada. Tienen miedo de que Irak se transforme en un campo de batalla, en lugar de ser una nación soberana capaz de proteger a sus ciudadanos y a sus riquezas”.