María Teresa Ambrosini, vive en Rivadavia. Su nombre trascendió públicamente luego de que le hiciera una multa de $14 mil por andar en bicicleta sin casco ni luces. A pesar de que personal policial reconoció que hubo un error en la tipología de la sanción que se le aplicó y aseguraron que lo enmendarían, a casi cuatro meses del hecho esta docente jubilada aún no recupera su dinero.

En diálogo con El Sol, María Teresa expresó su enojo ante la situación que le toca atravesar. “No ha pasado nada. Han pasado casi cuatro meses desde el 9 de noviembre que me hicieron la multa y la pagué voluntariamente”. 

Ese día, la docente jubilada salió de su vivienda en Rivadavia, se subió a la bicicleta y fue a comprar pan a dos cuadras del lugar. En el camino, personal policial la detuvo y le labró un acta por circular sin casco y sin luces. Si bien esta es una infracción leve, se le labró una multa por $14.250, correspondiente a una multa gravísima.

A fin de obtener el descuento, la mujer realizó el pago voluntario y abonó $8.550, dinero que recaudó con la ayuda de vecinos.

Ocurre que, en realiadad, Ambrosini debería haber pagado poco más de $900 o alrededor de $500 (con el descuento por abono voluntario), teniendo en cuenta de que se trató de una falta leve.

Poco después, desde la Policía Vial reconocieron el error y se comprometieron a subsanarlo y a devolverle el dinero.

Sin embargo, hasta el momento esta mujer sólo se vio envuelta en un entramado burocrático que no sabe cómo resolver. “Me llamaron la semana pasada para que siguiera el expediente, como me interesa lo sigo, pero… ¿quién me paga el gasto de las llamadas, de combustible?”, explicó.

“Siento que esto es una burla, me están peloteando entre Mendoza y San Martín y yo soy de Rivadavia. No puedo estar yendo y viniendo”, lamentó la mujer de 73 años.

En ese sentido sostuvo que hasta el momento no le devuelven el dinero porque “no han enviado una resolución que tienen que emitir ni la fotocopia del ticket de pago de la multa que me hicieron. Vine hasta la Ciudad de Mendoza a intentar resolver este tema, me hice anunciar, esperé una hora y después salieron diciéndome que la jueza se había ido. En San Martín dicen que enviaron todos los papeles y en Mendoza, que no están”.

Con respecto a la premura con la que necesita que se resuelva su situación destacó que “no es lo mismo $8.500 en noviembre que ahora con la situación actual y la devaluación, todo está muy difícil. Necesito ese dinero porque vivo sola, tengo una hija en San Juan estudiando y la tengo que ayudar“.

La repercusión del caso

Luego de que su situación tomara estado público, María destacó la solidaridad de las personas. “Hay gente que se preocupa, que son humanos y otra a la que no le importa nada”, destacó la jubilada.

Actualmente, volvió a andar en su bici luego de que “dos chicas de una bicicletería de Mendoza vinieron a mi casa y me regalaron el casco y las luces. Además, como se viralizó, vinieron también desde Chile y me regalaron otro casco y el chaleco”, contó la mujer.