La resistencia de los gobernadores de las provincias vitivinícolas, entre ellos, el mendocino Alfredo Cornejo -uno de los principales aliados de Mauricio Macri-, podría hacer retroceder al Ministerio de Hacienda de la Nación en el impuesto al vino incluido en la reforma tributaria presentada hace una semana. 

Según publicó Clarín, el Gobierno estudia dar marcha atrás al menos en este rubro, aunque sí aplicarían tributos internos a licores, gaseosas, jugos con azúcar y -otra de las preocupaciones de los empresarios mendocinos- los espumantes como el champagne y la sidra. 

Antes de que el proyecto ingrese al Congreso, en Hacienda buscan ultimar los detalles con los porcentajes de las alicuotas para cada rubro.

La iniciativa presentada por el ministro Nicolás Dujovne fijaba en 29% la alicuota para bebidas blancas (hasta ahora ese porcentaje es del 20%); 17% en cervezas (hoy es el 8%); vinos y sidras 10% (hoy no alcanzados) y gaseosas y jugos con azúcar agregada el 17% (hoy pagan entre el 4% y el 8%).

Pero si Hacienda decide cambiar la letra de la ley y excluir al vino de los impuestos internos, quedaría con la tasa cero actual.

La industria vitivinícola cerró filas cuando se conoció el proyecto y adelantaron que el costo de estas reformas recaerían en los consumidores. 

La negociación entre Hacienda, los gobernadores y el sector se dio además con la rebaja de Ingresos Brutos, al que consideran el impuesto más distorsivo y los costos laborales a través de subsidios. 

En Hacienda afirman que prácticamente todos los países del mundo aplican alícuotas sobre bebidas con alcohol como el vino. Pero en el sector advierten sobre las implicancias de encarecer precios. “Al consumo vino hay que sostenerlo o desaparece”, advirtieron.