“Lo único que pedimos es volver a casa”, sostiene uno de los cerca de 200 mendocinos varados en Andorra a raíz de la pandemia del coronavirus. Estas personas forman parte de los 2.200 argentinos que aguardan regresar al país.

El principado de Andorra tiene poco más de 700 infectados y roza las 40 muertes por coronavirus. Año a año, son muchas las personas de distintas partes del mundo que viajan allí para trabajar durante la temporada que va desde fines de noviembre hasta principios de mayo.

Nahuel Ramos tiene 31 años y el próximo 3 de mayo cumple 32. Llegó al principado europeo los primeros días de noviembre para realizar su cuarta temporada allí. “Veníamos porque es redituable y se nos cortó el trabajo. Estoy en un centro de esquí, soy remontero. Desde el 10 de marzo estamos cerrados”, contó a El Sol.

“Viendo la situación, la empresa nos liquidó el sueldo con lo mínimo hasta el 31 de marzo. Esa fue una ayuda importante, pero no lo que esperábamos, porque al finalizar la temporada te pagan vacaciones y otros extras que suman un buen salario de cierre”, explicó Nahuel.

En ese sentido, destacó que las personas intentan juntar el dinero de los últimos dos meses de trabajo, ya que lo anterior es destinado, generalmente, a pagar los pasajes y los gastos necesarios para instalarse como conseguir un departamento. “Esta temporada ha sido durísima, hemos sacado costos y no hemos ganado nada”, agregó.

La situación de Ramos no es muy distinta a la que están viviendo otros mendocinos en Andorra. En el caso de Paola Reina (41), está sin trabajar desde mediados de marzo. Para poder subsistir, ha tenido de utilizar los ahorros que tenía previstos para regresar al país.

“Mi plan era trabajar hasta principios de mayo y volver a casa con mis 4 hijos y mi esposo. Sin embargo, cuando estalló la pandemia, a mediados de marzo, me quedé sin trabajo”, contó Reina.

En tanto, Nahuel aclaró que tiene su piso pagado durante abril. Sin embargo, recalcó que vivir “sin estar produciendo” es muy caro. “A la mayoría les pasa lo mismo, están llegando hasta fin de mes rasguñando”, detalló.

Por su parte, Facundo Escoriaza (23), se quedó sin trabajo a principios de febrero y, si bien continuó teniendo entrevistas, “a fines de ese mes y principios de marzo bajó bastante el turismo por lo que empezaron a prescindir de personal. Después se paró todo por el coronavirus y los temporeros nos quedamos sin trabajo”.

Con respecto a su situación comentó que tanto el gobierno de Andorra como la Cruz Roja los están ayudando “brindando alojamientos, canasta básica de comida. Están muy comprometidos en ayudar a los argentinos varados. Eso hace que nos transmitan cierta calma”.

Las preocupaciones

Entre las principales preocupaciones de estos mendocinos se encuentra que, ante la pandemia, hay un solo hospital en el principado. “Tenemos miedo. Acá la infraestructura de salud es pequeña, por lo que puede colapsar en cualquier momento, aunque ahora mismo está bastante controlado”, explicó Paola.

Con respecto a cómo viven la cuarentena -llevan 38 días aislados-, Nahuel sostuvo que “si te agarraban afuera tenías una sola advertencia, después las multas van de 300 euros en adelante. Acá lo hemos hecho a conciencia y se ha notado. Cerraron todos los negocios, los únicos que abrían eran los supermercados”.

En ese sentido, Andorra testeará en los próximos días a todas las personas que se encuentren en el territorio para “verificar si ya pasamos la enfermedad o si hemos creado las defensas”, explicó Paola.

El contacto con las autoridades

En lo referente al contacto con las autoridades argentinas, los consultados aseguraron que llenaron los formularios requeridos pero que, más allá de eso, no han tenido respuesta alguna y que desconocen una fecha estimada que les permita regresar a sus hogares.

Ante esta situación, se organizaron en un grupo de argentinos varados en Andorra y algunos representantes, en conjunto con el gobierno local, trabajan “para ponerle un poco más de presión al consulado y a Cancillería para que nos saquen de acá”, explicó Ramos.

Y agregó: “Es entendible que no quieran que volvamos por allá, somos un riesgo. Pero acá en Andorra hemos estado en cuarentena obligatoria y a conciencia”.

Por su parte, Facundo destacó que este domingo volverán al país, en un vuelo de repatriación que saldrá desde Madrid, algunos de los varados que se encuentran en el grupo de riesgo.  “A través de los grupos hicimos un relevamiento de la situación para conocer las urgencias de cada uno. Esos datos los compartimos con Cancillería para flexibilizar la asistencia”, detalló.

Además, el joven oriundo de Godoy Cruz resaltó que intentan mantenerse pacientes y reconoció el retorno “paulatino que lleva a cabo el Gobierno”. Sin embargo, reconoció que la ayuda obtenida hasta el momento, “no ha sido la mejor. Nos representa el consulado en Barcelona y las veces que hemos escrito, las respuestas han sido bastante pobres”.

Esperar pero no desesperar

Con respecto a cómo están atravesando la espera hasta poder regresar al país, los mendocinos varados coincidieron en que no saber qué ocurrirá y no tener una fecha estimativa de regreso es lo que más les pesa.

“Los ataques de ansiedad son terribles, esta incertidumbre que es preocupante. El nerviosismo se va sintiendo cada vez más”, sostuvo Nahuel. 

Por su parte Paola resaltó que se siente desamparada ante la falta de contención y respuesta de las autoridades argentinas. “Es muy difícil estar acá, en esta situación lejos de la familia. Con mucho miedo de que pase algo en casa y no pueda estar ahí. Es muy angustiante saber que se viene el pico allá y no voy a estar para cuidar de los míos”, lamentó.

Para Facundo, la preocupación es constante y aseguró que “nos tiene estresados el hecho de que nos estamos quedando sin recursos económicos. En mi caso ya prácticamente me he consumido todos los ahorros”.

En ese sentido, agregó que, en un primer momento, “nuestras familias se encontraban muy preocupadas, pero al recibir respaldo de Andorra pudimos brindarles tranquilidad”.

Mientras esperan novedades sobre su regreso, Nahuel concluyó: “Ahora tiene que venir la parte en la que nos vengan a buscar o nos den la alternativa de ingresar a nuestro país. No estamos pidiendo que sea gratis, sino que nos dejen entrar”.