Este 21 de diciembre la unión de Saturno y Júpiter da origen a un fenómeno astronómico único y, aunque se repite bajo un ciclo de 20 años, no se generaba tan exacto desde el 1600. Desde la Tierra podremos observarlos en una misma línea de perspectiva por lo cual será visto como una sola gran estrella en el cielo.

Desde la astrología esta unión es llamada conjunción y da origen a un ciclo de doscientos años bajo los cuales la humanidad tiene la oportunidad de comprender en profundidad los conceptos de libertad, compromiso, equidad y experimentar los vínculos entre personas como uno de los mayores recursos en el desarrollo humano.

Este gran ciclo de 200 años está marcado por ciclos pequeños de 20 años, en distinto signo del zodiaco pero igual elemento.

Es probable que al llevar 200 años a escala de nuestra vida propia sea un número sin lógica. Sin embargo la perspectiva cambia cuando comprendemos que cada 20 años tenemos la oportunidad de reformular la forma en cómo entendemos y definimos el mundo en el cual nos desenvolvemos.

De eso se trata la unión de estos dos grandes Cronocratores, llamados así desde la antigüedad por su inefable habilidad de regir la estructura de vida de las personas. Eran los grandes señores del tiempo, marcaban épocas sociales.

Este año ha sido sin duda único. Tal vez los sucesos aún recientes nos impiden ver todo lo que ha cambiado en nuestro interior. Se ha transformado nuestra comprensión de la rutina, de la soledad, de lo que consideramos éxito y sobre todo de cómo gestionamos el tiempo y las prioridades con que encaramos la vida.

Es un proceso. Todo el 2021 estaremos acomodando estos sucesos y comprendiendo lo que realmente necesitamos para vivir en compromiso y libertad.

Lo esencial para esta semana es cerrar el año y hacer un balance ahora, no el 31 de diciembre, porque es esta semana en la cual tenemos energéticamente el cierre de año.

Además hacer un buen cierre de año nos lleva tiempo. No es sentarse con un papel en la mano y escribir lo bueno y lo malo. Para hacer hacer el cierre hay pensar a través de varios días las siguientes preguntas para conectar con lo que deseamos reducir y eliminar:

  • ¿Qué quisiera hacer menos el próximo año?
  • ¿Qué me gustaría disminuir o reducir de mi rutina?
  • ¿Qué reacciones, conductas y hábitos quisiera eliminar?

Para conectar con el deseo debemos preguntarnos:

  • ¿Qué pasaría si el próximo año yo hiciera tal cosa…?
  • ¿Qué pasaría si fuese más…?

Así debemos dejar que el deseo nos habite y aparezca la claridad de lo que deseamos y necesitamos.

El acto de pedir es simple: sólo se trata de desear y confiar. El problema esencial es que no sabemos desear, no tomamos el tiempo que requiere definir el deseo. Es por eso que posteriormente somos incapaces de sostenerlo y caemos en incoherencias y autosabotajes. Tómate el tiempo necesario para definir a conciencia y en detalle lo que quieres vivir, recuerda tú eres el libre albedrío de tu vida.