Gabriela Caamaño, mano derecha de Diego Maradona en Dubai, rompió el silencio y contó intimidades del astro del fútbol durante su estadía en los Emiratos Árabes.

A casi dos semanas de la muerte del ídolo, su exasistente personal se refirió a sus días en el exterior junto al entonces entrenador del Al Fujairah. “Fue una experiencia magnífica, la mejor de mi vida. Haber estado a su par, trabajar para él, cuidarlo y escuchar sus historias fue mágico”, aseguró Caamaño, quien llegó a la vida del astro cuando en 2014 aceptó una entrevista en Buenos Aires para trabajar en el exterior junto a una figura cuyo nombre no conoció hasta que lo tuvo en frente. 

“Se busca asistente para trabajar en el exterior con una figura”, decía el aviso al que respondió Caamaño. Recién cuando quedó en el puesto se enteró de quién se trataba: la personalidad a asistir era nada más ni nada menos que Maradona, que por ese entonces era entrenador de Al Fijairah en Dubai.

En diálogo con Ángel de Brito (44) para El Espectador (CNN Radio, lunes a viernes a las 14), Caamaño recordó varias anécdotas: “A veces llegaba gente de otros países y sabían dónde vivía, tocaban la puerta y él salía, se sacaba fotos y firmaba autógrafos.  Cuando vos necesitabas algo él estaba ahí al pie de cañón. Nadie le iba a decir ‘me falta esto’ y él iba a dar vuelta la cara. Siempre estaba atento a todo.Tenías que saber ganarte su confianza y respetarlo, estar a la altura de lo que él te pedía. Era muy exigente, eso es verdad, pero también tenía su parte dócil. Si sabías llegar a él te entregaba su corazón en las manos”.

La mujer aseguró que Maradona “era un ser excepcional, generoso y bondadoso que abría las puertas de su casa a periodistas, amigos y familia”. Y siguió contando: “Allá la vida que tenía creo que no la vivió en ningún otro lado más. Era un rey más. Su casa era magnífica, un palacio, todo brillaba. A él le gustaba que todo tuviera su orden, su lugar, y tenía sus horarios, jugaba al fútbol, jugaba al tenis de mesa y veía partidos”.

“Era una vida muy organizada. Tenía sus horarios para comer, para ir a trabajar, ir al club, entrenar, para cantar, tomar mate y hablar de su familia. Amaba sentarse y recordar todos los días su niñez, a sus padres y amaba a sus hijos, no había un día que no los recuerde. Y siempre hablaba bien de todos y añoraba verlos. Su sueño era tenerlos a todos sentados en una mesa”, agregó emocionada.

Aunque no quiso dar detalles de cómo era Rocío Oliva, que en esa época era su pareja, la describió como “su compañera” y dijo que con la actual panelista de Polémica en el Bar se turnaban para darle la medicación a Maradona y que a la hora de tomar remedios, él era muy ordenado: “Puedo dar fe de que era así porque me mudé con él un año completo de domingo a domingo y los otros años tenía mi departamento afuera pero llegaba muy temprano y me iba después de darle el último café”.