A mediados de enero del año pasado, un matrimonio de jubilados fue sorprendido por una pareja de asaltantes que irrumpió armada en su casa de Carrodilla, Luján.
Los malvivientes tenían conocimiento de que las víctimas vivían en soledad, pero no advirtieron que esa madrugada su hijo se había quedado a dormir allí. El joven los enfrentó y pudo atrapar a uno de ellos.
Más de un año después, la causa quedó resuelta al ser condenada la mujer acusada por el hecho de inseguridad.
Se trata de Adriana Valeria Suárez (35), quien recibió una pena de 6 años y seis meses, declarándosele la reincidencia por contar con un antecedente en la Justicia. Anteriormente, su ex pareja, Pablo Nicolás Bravo (29), había sido sentenciado a cinco años de prisión por el mismo atraco, el que cometieron juntos. Ambos reconocieron la autoría en diferentes juicio abreviados.

A lo largo de la investigación, que estuvo a cargo del fiscal de Robos y Hurtos Gonzalo Marzal, la mujer insistió en que fue de alguna manera “arrastrada” por Bravo a perpetrar la entradera porque este debía una importante cantidad de dinero a un vendedor de droga, ya que mantenía una adicción a la cocaína.
Según las palabras de Suárez, les aportaron el dato de que las víctimas tenían un dinero guardado –unos 30 mil pesos– y que podían obtenerlo para saldar la deuda, revelaron fuentes cercanas al expediente.
Por esa razón, el representante del Ministerio Público envió una compulsa a la Justicia federal para que se investigue un posible trasfondo por venta de drogas en el caso, aunque esa pesquisa no tuvo mayores avances, agregaron.
Más allá de eso, el asalto se concretó y ellos fueron los autores, situación que había sido reconocida por ambos en diferentes audiencias, lo que motivó que todo se resolviera mediante debates abreviados.
La pareja no sólo se vio separada por encontrarse encarcelada, sino que los dichos de Suárez ante la Justicia, en los que culpaba a Bravo por el robo, provocaron que la relación se terminara.
El hecho
“Si tenía un arma, los mataba”, aseguró a El Sol Leo, el joven de 34 años horas después de frustrar el asalto en la casa de sus padres. Fue la madrugada del lunes 14 cuando tres sujetos irrumpieron en el domicilio de calle Tropero Sosa al 1900.
Los maleantes ingresaron a la propiedad a través de un pasillo que da a la calle. Adentro de la casa estaban el matrimonio propietario y su hijo, quien ya no vive con ellos pero decidió quedarse allí esa noche.
Tras acceder, un sujeto –jamás fue identificado– se quedó haciendo de campana en el pasillo, mientras que la pareja se adentró en la propiedad.
En primer lugar los asaltantes abordaron a la madre de Leo, de 66 años, quien estaba mirando televisión en el living. Fue Suárez quien la golpeó con un caño en la cabeza para reducirla, propinándole varios golpes.

Al mismo tiempo, Bravo se dirigió hacia la habitación matrimonial, donde se encontraba durmiendo el marido de la mujer agredida, de 69 años. Armado con un cuchillo, se paró sobre la cama mientras le gritaba: “¿Dónde está la plata, dónde está la plata?”, según la reconstrucción.
Fue en ese momento que intervino el hijo de los adultos mayores, quien enfrentó a los ladrones y consiguió espantarlos. En medio de los forcejeos, aprovechó la oscuridad para salir hacia fuera de la casa, sin que los sospechosos lo advirtieran. Allí los esperó y pudo atrapar a Bravo, que se llevaba un televisor LED de 50 pulgadas.
Días después, policías detuvieron a Suárez, a quien reconocieron en la vía pública por una particular característica que habían descrito las víctimas del atraco: su pelo teñido de colorado.
Reincidente
Suárez ya había protagonizado un asalto por el que fue condenada. Fue la madrugada del 12 de agosto del 2012, cuando la mujer, junto con dos cómplices abordaron a un ciudadano colombiano en calle Adolfo Calle de Guaymallén.
La víctima estaba entrando su Fiat Siena a su casa y los maleantes le apuntaron con armas de fuego, logrando sustraerle el rodado.
Tras un llamado al 911, policías localizaron el vehículo y atraparon a Suárez junto con los dos sujetos. También se les secuestró un pistolón calibre 16 con municiones y una pistola calibre 1125, indicaron fuentes policiales.
Después de ser detenida, fue imputada por un robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo agravado por ser en poblado y en banda.
Sin embargo, un mes después, la Justicia le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria porque estaba embarazada, señala la información.
En el 2013, la mujer dio a luz en el Hospital Lagomaggiore, bajo custodia policial. Ese mismo año, en diciembre, llegó a juicio y la Cuarta Cámara del Crimen la condenó a siete años de cárcel.
Por su reciente parto, cumplió la pena en modalidad domiciliaria y esa situación se estiró cuando volvió a quedar embarazada. Eso le permitió evitar la cárcel hasta que, en diciembre del 2018, un Juzgado Penal Colegiado le otorgó la libertad condicional.
Sólo pasó un mes para que Suárez terminara nuevamente detenida y esta semana fue condenada por segunda vez.
