Tal como se venía analizando en los últimos días, el fiscal federal Fernando Alcaraz decidió mantener secreta la causa por la desaparición del empresario Diego Alfredo Aliaga, que fue calificada desde el inicio como secuestro extorsivo.
Este martes, justo cuando se cumplieron 21 días desde que dejaron de ver al ex despachante de aduana de 51 años, el representante del Ministerio Público ordenó que el expediente continúe siendo instruido bajo estricta reserva durante 10 días hábiles más.
Con esta prórroga, hasta los primeros días se setiembre, la defensa de los cuatro imputados que tiene la pesquisa no podrá acceder a las pruebas físicas y testimoniales que se incorporaron desde que el hermano de Aliaga, Gonzalo, radicó la denuncia en sede judicial.
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Diego Alejandro Barrera (51), su pareja, Bibiana Sacolle (46) y los dos hijos de ella, de 28 y 26 años (Gastón y Lucas Curi), fueron imputados por el delito de secuestro extorsivo agravado por la participación de tres o más personas.
El secreto del sumario se refiere a que las diligencias practicadas sólo pueden ser conocidas por la parte que se encuentra personada en la causa, es decir, el Ministerio Público.

El resto de las partes no tiene facultades para acceder al expediente y correría graves riesgos si toman contacto con el mismo, como suspensiones o multas.
Básicamente, el fiscal Alcaraz entiende que el caso se encuentra en una etapa de incorporación de pruebas que, de llegar a ser conocidas por los imputados o su abogado, podrían entorpecer la instrucción de cara al esclarecimiento del hecho.
En los últimos días, la investigación federal recibió algunas declaraciones testimoniales (como de Flavia Aliaga, hermana del empresario) y direccionó a todos los policías de Investigaciones de la provincia que trabajan en la causa en conocer cuáles fueron los últimos movimientos que realizaron los sospechosos antes y de la tarde del martes 28 de julio, cuando Aliaga dejó de ser visto.
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Básicamente, Barrera y compañía dijeron que habían estado en determinados lugares ese día pero, por las pruebas incorporadas (posicionamiento de teléfonos, análisis de cámaras de seguridad y diversas declaraciones) se supo que presentaron una serie de contradicciones “claves para la causa”.
Así las cosas, los detectives que más participación tienen el caso sostienen que Aliaga sufrió un atentado contra su vida y que los agresores descartaron su cuerpo. Y hacia esa hipótesis apuntan tanto en la Justicia como en Investigaciones.
“De todas formas, encontrar un cuerpo no será una tarea sencilla”, describieron fuentes policiales consultadas por El Sol.
Sin rastros
Aliaga desapareció el martes 28 de julio. Había pasado la noche anterior con Barrera (socio y presunto testaferro) su casa de Palmares, junto con dos mujeres.
Ese día tenían que encontrarse en una coqueta propiedad de calle Bandera de los Andes, en Guaymallén, para una supuesta inspección municipal porque iban a potenciar el desarrollo de una clínica de rehabilitación.
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Desde ese momento, la familia Aliaga no volvió a verlo. El hermano del empresario recibió una llamada en la que un hombre le dijo que “dejara de mover el avispero” (estaba haciendo la denuncia por la desaparición) y juntara “un palo verde” a cambio de volver a ver su hermano.
Si bien los sabuesos sostienen que se trató de una maniobra de distracción, no descartar que estuvo privado de la libertad algunas horas.
