Un grupo conformado por 15 jóvenes está causando un serio dolor de cabeza a los investigadores de Godoy Cruz. Se trata de sujetos que integran La Banda de la Ciclovía, dedicada a robar las bicicletas a las vecinos que pasan cotidianamente por la bicisenda o a deportistas que se ejercitan en esa zona ubicada al oeste de calle San Martín y que recorre varios barrios.
A estos malvivientes, algunos mayores y otros menores de edad, también los identifican como Los Pibes del Palumbo, nombre que llevan por vivir en esa barriada. Están señalados en más de 50 robos en lo que va del año y tienen preocupadas a las autoridades porque, “ahora, la zona es insegura” y amenazan a las víctimas con armas de fuego para robarles “a cualquier hora del día”. Sospechan que los rodados, de alto valor, son reducidos y que venden sus partes a talleres barriales de manera clandestina o a gente que no los puede comprar en comercios.
“Tienen de punto a los que andan en bicicletas mountain bike y, en especial, a las chicas”, señalaron los pesquisas, quienes también confirmaron que los robos suceden en la zona de calle San Martín con los cruces de las arterias Estrada, Hualpa y General Paz. Los atacantes son residentes del barrio Palumbo, rodeado por las calles Mosconi, Hualpa, Joaquín V. González y Tiburcio Benegas, y están enfrentados con un grupo del Sardi. Esta rivalidad, en febrero del año pasado, se cobró la vida de Franco Valdez (18) durante un cruce armado en calle Olaya Pescara de Tomba.
MODO DE ACTUAR. La modalidad de Los Pibes del Palumbo es la misma y se repite a cualquier hora de la jornada. Tanto de día y en plena siesta, como cuando la mayoría sale de sus casas luego del trabajo y durante la noche. Uno o dos malvivientes armados sorprenden a las víctimas que circulan en bicicleta, corren o caminan por la ciclovía. En la mayoría de los casos, los blancos son las mujeres. “En esta época está muy de moda salir a andar en bicicleta y entonces aprovechan. Los pibes encierran a la víctima y uno le muestra un fierro (arma) para asustarla”, comentaron.
Una vez que la reducen –hay veces que las tiran al suelo–, le sustraen el rodado y las pertenencias. En este caso dijeron que pueden quitarle desde los teléfonos celulares, relojes, billeteras con dinero, mochilas hasta las herramientas que llevan las bicis. Si bien son menos los casos, también se dedican a asaltar los quioscos o comercios de esa zona y alrededores.
HACIA DÓNDE VAN Y QUÉ HACEN. Una vez arriba de la mountain bike, los delincuentes huyen a toda velocidad. Mientras algunos se dirigen hacia el oeste con destino al Palumbo, otros salen disparados hacia el sur. “Se van hasta pasar el Parque Benegas y se meten al barrio Flor de Cuyo, de Luján”, afirmaron. “En ese barrio también pueden vivir pibes de la banda”, dijeron.
A su vez, explicaron que por esa razón es que también hay denuncias en Luján por estos mismos hechos delictivos. “En Godoy Cruz solo, hay cerca de 20 denuncias por mes desde enero”, detallaron. A su vez, indicaron que en los diferentes turnos de los fiscales hay denuncias sobre este tipo de robos a mano armada.
Fuentes judiciales señalaron que las bicicletas sustraídas, en algunos casos, son muy específicas en sus características, por lo que creen que pueden ser “encargadas” por alguien en particular. Además, señalaron que son difíciles de vender o ubicar si están armadas por lo que sospechan que son reducidas y así venden los cuadros, suspensiones, y demás accesorios en comercios barriales que se dedican a ese rubro.
QUIÉNES LA INTEGRAN. La Banda de la Ciclovía está integrada por jóvenes que no superan los 27 años e, incluso, algunos no llegan a los 18.
En su mayoría, todos residen en el barrio Palumbo y señalaron a uno de los sospechosos como un tal Taka, uno de los menores que se dedican a esta modalidad. Además, indicaron que el resto de la gavilla también está individualizada y se muestra en las redes sociales “haciéndose el cartel”, confiaron.
Uno de los integrantes fue detenido la semana pasada luego de un allanamiento que se realizó en calle Hualpa (ver aparte).
Un detenido por tener armas
La noche del martes 9 de marzo se realizó un allanamiento en calle Hualpa del barrio Palumbo porque personal de la Unidad Investigativa de Godoy Cruz, luego de arduas tareas de inteligencia, obtuvo el dato de que en esa propiedad se habían escondido unos individuos que robaron en un domicilio de calle Las Heras de esa comuna. Los pesquisas buscaban una notebook pero no la hallaron. Sin embargo, incautaron una computadora HP, dos rifles, dos revólveres, una pistola, una escopeta y más de 60 proyectiles de distintos calibres.
Un hombre de 69 años y un joven de 27 de apellido Casella quedaron detenidos. Este último es miembro de La Banda de la Ciclovía.
realizó la semana pasada en calle Hualpa.
También un crimen
Franco Jesús Valdez (18) fue asesinado de un tiro en la espalda la madrugada del martes 17 de febrero del 2015. La víctima, integrante de Los Pibes del Palumbo, había ido con sus amigos al barrio Sardi para tirotear la casa de sus “rivales” por cuestiones de drogas. Fue en calle Olaya Pescara de Tomba, entre Luzuriaga y Boulogne Sur Mer, donde se produjo un tiroteo y la víctima cayó herida. La llevaron al Hospital del Carmen pero murió. Luego, en la pesquisa del fiscal Gustavo Fehlmann se supo que el autor había sido su propio amigo, un menor hijo del reconocido malviviente Ricardo Cascarita Gutiérrez, acusado por ser narco. Este cayó en el 2013 en calle Zapiola, de Guaymallén, con casi 10 kilos de cocaína que traía de Bolivia. En su momento se comentó que era proveedor de la Yaqui, la presunta jefa narco que está detenida desde el 2014. Luego, se transformó en su rival. Un hermano del Cascarita fue asesinado en enero del 2009. Después del crimen de Valdez, al acusado, sus amigos le hicieron el “vacío”. Esto porque mató a uno del Palumbo y también porque estaba enfrentado con los del Sardi. “Lo dejaron solo”, dijeron.
