La elección del colegio secundario, el salto de ser los “más grandes” de la escuela, a los “más chicos” en otra, hacer nuevos amigos, respetar un nuevo orden de autoridades y pasar de la seño “mamá” a más de una decena de profesores, entre otros. Estos aspectos implican caos, movilización interna. No sólo pasar de un nivel a otro, sino el tránsito de niño a adolescente. Especialistas en la materia coinciden en que los padres deben estar atentos a los cambios en el comportamiento para acompañar a los niños en esta metamorfosis. Destacan además que parte de las dificultades que atraviesan se deben a la falta de planificación de los estudios.
El salto de la primaria a la secundaria es uno de los tantos cambios que atraviesan anualmente alrededor de 32.500 alumnos de séptimo grado de Mendoza que se preparan para ingresar a un nivel educativo superior.
“Si bien los jóvenes están continuamente en proceso de adaptarse a nuevos desafíos, hay ciertos puntos de transición críticos que pueden ser particularmente estresantes y requieren apoyo y comprensión especial”, explicó la psicopedagoga Paola Salvador.
Durante el ciclo lectivo 2017, sólo en las secundaria orientada pública de Mendoza (no incluye los establecimientos técnicos ni privados), el porcentaje de los alumnos no promovidos de primer año fue del 26%, lo que implica una disminución del 2% con respecto al ciclo lectivo anterior. Según informaron desde la Dirección General de Escuelas, el mayor porcentaje de repitencia se da en el primer año, es allí donde los chicos se llevan una mayor cantidad de materias.
La psicopedagoga María Laura Flores trabaja hace más de 15 años con alumnos de primer año. Destacó que, basada en su experiencia, para poder abordar esta problemática es necesario tener en cuenta que los estudiantes llegan al secundario con muchas dificultades vinculadas a comprensión lectora, herramientas de planificación y ámbito de estudios.
Entre las materias en las que presentan más dificultades, Flores mencionó Matemáticas, Inglés, y Literatura. Aunque también destacó a Plástica, debido a que los jóvenes “olvidan presentar los trabajos”. A los adolescentes les cuesta mucho adquirir el hábito del estudio, el uso de la agenda. “Es necesario que generen la conducta. Si hoy no tengo nada para hacer, leo los temas para la materia de mañana, así cuando llego sé lo que estoy viendo”, precisó la profesional.
Ambas psicopedagogas coincidieron en la necesidad de que los chicos deben aprender a ordenarse y sostuvieron que, a fin de evitar un bajo rendimiento por parte del alumno es menester el acompañamiento de los padres. “Los padres piensan que son grandes, que ya no pueden estar pidiendo las tareas. Quieren que se haga cargo, pero el niño no puede. El corte es muy grande. Hasta séptimo grado le preparaban la mochila y de un día para el otro, nada”, ironizó Flores al respecto.
Para que los adolescentes se adapten al primer año del secundario, es necesario que desarrollen hábitos de estudio diarios y constantes, a su vez, que el lugar donde realizarán esta actividad sea lo más tranquilo y silencioso posible (organizado, limpio e iluminado), que los padres se mantengan en contacto con la escuela e inviertan tiempo de calidad con los niños.
A su vez, Salvador destacó la importancia de “hablar abiertamente con ellos de temas como las relaciones, los cambios en el cuerpo o el amor de una forma abierta y en un ambiente de confianza en el que sientan que pueden preguntar cualquier duda”.

El acompañamiento
Si bien se destaca la importancia del acompañamiento de los padres durante la elección del establecimiento escolar donde continuarán con sus estudios, también es menester que estén muy presentes durante el recorrido del primer año. Los diálogos familiares y dedicar tiempo de calidad permiten a los padres estar atentos y encender la alerta.
Ante el nuevo panorama que los chicos enfrentan al llegar al colegio secundario, Salvador explicó que “existe la posibilidad de que experimente un descenso en su rendimiento académico y esto se refleje en las notas. La exigencia y la dificultad aumentan y es, en cierta medida, normal que las notas de secundaria sean menores que las de primaria, sobre todo en un principio cuando el niño se está adaptando a las nuevas exigencias”.
El ingreso al secundario implica cambios psíquicos, emocionales y físicos. “Este niño está pasando una etapa nueva, tanto en la escuela, en la relación con sus superiores, con los papás, entre compañeros, entre pares. Hay que darle tiempo para que se acomode y se adapte. Tiempo y lugar al ensayo/error del adolescente, acompañarlo en las distintas etapas”, detalló en este sentido la psicóloga Florencia Bettalemmi.
Según explicó la Licenciada en Psicología, es de vital importancia que los padres continúen estableciendo horarios en lo que refiere a las reglas y el estudio. Poner ciertos límites permite que “el adolescente se ordene y se sienta acompañado, cuidado, mirado”.
Otro punto a destacar en el acompañamiento del joven durante esta etapa es mantener el rol de padres, de no confundirlo y pasarlo al de par, amigos. “Soy papá, la relación es asimétrica. Sigo poniendo reglas, eso libera mucho al adolescente temprano de sentir que tiene que definir ciertas cuestiones y necesita a estas figuras consistentes, para que pueda relajarse y hacer lo propio a su edad”, agregó Bettalemmi.
En ese sentido, la Psicóloga destacó que para poder diferenciar al adulto del adolescente, los padres deben estar dispuestos no sólo a escuchar, sino también a no confundirse ni sumarse a la angustia de los jóvenes. “De esa manera lo escucho, comprendo, valido, empatizo lo que siente y le doy tiempo. No hay que esperar a que pueda rápidamente expresar que le pasa, porque a veces ni él sabe qué le pasa.”, enfatizó.

La elección de la escuela
La elección del establecimiento educativo donde el chico pasará los próximos cinco o seis años de su vida no es un tema menor. A partir del 10 de septiembre, los padres de alumnos de séptimo grado de Mendoza podrán inscribir a sus hijos en el colegio secundario de gestión estatal.
En ese sentido, tanto los chicos como los padres deben tener en cuenta una serie de factores, entre los que se destacan la modalidad y la distancia entre el hogar y la escuela, que decantarán en las posibles opciones.
Ver también: Atenti, papás: estas son las fechas para la inscripción en la secundaria
Con el objetivo de hacer que este proceso sea lo más natural posible, desde la Dirección General de Escuelas informaron que, desde abril se llevan a cabo una serie de jornadas de articulación que involucran a docentes de ambos niveles, visitas a establecimientos y reuniones de padres.
Según explicó Andrea Ricolfe, inspectora técnica de la sección N° 16 de Luján, de nivel primario, antes de que decidan a qué escuela asistirán, “se hacen reuniones con los papás y se habla todo: tema de transporte, modalidad”, se alienta a que visiten las escuelas para que tengan en cuenta estos aspectos porque “hay chicos de escuelas lejanas que eligen las del centro”.
Los docentes hacen además un acompañamiento a los alumnos analizando las posibles opciones y alentándolos a que busquen en el portal educativo la oferta de colegios. En muchos casos, es la misma maestra la que acompaña a los alumnos a los establecimientos que les interesan “para que no tengan una opinión errónea de lo que es la modalidad, el trasporte y lo que se significa que lleguen a las escuelas que eligen”.
Entre los casos que destacó la funcionaria del gobierno educativo destacó el de las escuelas técnicas, donde los chicos asisten en doble jornada, por lo que es muy importante de que estén conscientes de la carga horaria que representará.
En tanto, el traslado “tiene mucho que ver porque eligen una escuela en el centro y no los dejan viajar solos en micro y ya están inscriptos, ya les salió”, agregó Ricolfe.
En referencia a esto, hay chicos que toman hasta dos colectivos para llegar a la escuela y, una vez allí, están muy cansados por el viaje realizado y su rendimiento puede verse afectado por el mal sueño o el largo viaje, por ejemplo.
