Las principales asociaciones referentes de la industria y la economía de Mendoza encendieron la alerta sobre la situación productiva. Aseguran que es insostenible, que ha disminuido la rentabilidad y competitividad. Buscan plantear soluciones a mediano y largo plazo.
Las fluctuaciones en la cotización del dólar, la inflación, el traslado de los movimientos del mercado a los precios y las medidas del Estado para obtener recursos para cerrar el bache fiscal antes del pago de intereses de la deuda pública, como la aplicación de retenciones a las exportaciones entre otros factores, hacen que la situación económica argentina atraviese turbulencias mientras espera que finalmente llegue la calma.
“Estamos ante una situación insostenible: los altos niveles de inflación y tasas de interés, las dificultades en el acceso al financiamiento, los niveles récord de presión impositiva del Estado nacional, provincial y municipal, están llevando a una fuerte disminución de rentabilidad de muchas actividades económicas y pérdida de competitividad, y con ello a la incapacidad para generar nuevos puestos de trabajo”, asegura el informe Desarrollo económico de Mendoza. Perspectivas a futuro, elaborado por la Federación Económica de Mendoza (FEM), el Consejo Empresario Mendocino (CEM) y la Unión Industrial de Mendoza (UIM).
Julio Totero, Vicepresidente 1° de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet) y Vicepresidente 1° de la UIM aseguró que el documento apunta a “poner en valor lo que Mendoza ha vivido en los últimos años, el estancamiento económico, tener en cuenta las variables presentadas para ver hacia donde tiene que caminar la provincia en los próximos tiempos para que se recupere la actividad económica”.
El empresario mendocino destacó que desde Asinmet colaboraron en la elaboración del informe “en lo que tiene que ver con la ampliación de la matriz productiva provincial, el estancamiento en el que está la provincia desde hace ya muchos años. No es una cuestión que se le pueda achacar a este Gobierno, sino a varios anteriores que no se pusieron a pensar en la Mendoza del mañana y en cómo desarrollarla económicamente”.
En ese sentido Totero destacó que es necesario potenciar las actividades tradicionales, como es el caso de la agroindustria. Sostuvo la necesidad de “apuntalar otras actividades que no han sido muy tenidas en cuenta, en los últimos tiempos, como es el caso de la minería o el desarrollo de la energía y por sobre todas las cosas el petróleo, darle un fuerte empuje a Vaca Muerta y la zona sur de Mendoza”.
Según consigna el documento, entre las actividades que más han crecido en los últimos años se destaca el rubro comercio, restaurantes y hoteles, en detrimento de las industriales y primarias.
La participación de los sectores del Producto Bruto Geográfico (PBG) constante de Mendoza arrojó que, en 2016, la mayor intervención fue de comercios, restaurantes y hoteles (22,8%) y de los servicios comunales, sociales y personales (19,6%). En tercer lugar se destacaron las industrias Manufactureras (15,5%), seguidas por los establecimientos financieros (15,4%). Según este informe, el sector agropecuario sólo abarcó el 5,8%.
En este sentido, el documento destaca que, desde una perspectiva de largo plazo, la provincia “exhibe un débil desempeño económico” al sostener que entre el 2004 y el 2016, el PBG disminuyó su participación considerablemente en el Producto Bruto Interno del país “bajando desde un 3,9% a un 2,8%”.

Entre los factores analizados en el documento sostienen además la desaceleración en la capacidad de generar empleos formales en el sector privado, lo que ocurre como resultado de las limitaciones productivas locales. Aseguran que entre 2003 y 2007 el ritmo de creación de empleos pasó de un 8% anual a un 2% (2008-2013), tendencia que se ha mantenido en los últimos años.
“Mendoza ha perdido la capacidad de generar puestos de trabajo formales necesarios para sumar al mercado laboral, sea porque están desempleados o porque se encuentran en situación de informalidad y que perciben sueldos con capacidades adquisitivas cada vez menores”, agrega el documento.
La fuerte presión tributaria también es mencionada en el documento ya que se duplicó desde el 3,8% en 2008 al 7,5% del PBG en 2017. En ese sentido, Totero explicó que en el sector industrial “pagamos el 27% de IVA, 6% o 7% más de otros tributos, es una carga tributaria sobre los servicios públicos muy alta” y agregó la necesidad de analizar si es factible bajar en algunos puntos esa tasa.
“Hay un grado de preocupación importante habida cuenta de la incertidumbre que tenemos, entonces hay que esperar que se tranquilicen un poco los mercados y ver donde quedamos parados después de esto. El atraso cambiario era una realidad, si este atraso se corrige con esta devaluación y esa corrección no se traslada a precios, creo que vamos a quedar en una situación competitiva mejor que la que estábamos”, explicó en ese sentido el vicepresidente 1° de Asinmet y agregó que en caso de que dicha corrección se traslade a los precios la situación no va a cambiar.
Las exportaciones
Las exportaciones en Mendoza han tenido una “débil performance”. Según destacan, la participación de los envíos al exterior en el PBG ha caído un 40% representando actualmente sólo el 7,5% del PBG. Además alertan que el valor total de las exportaciones en 2017 se encontró en el mismo nivel que en 2007.

En 2017, el 71% de las exportaciones locales correspondieron a Manufacturas de Origen Agropecuario, seguidas a la distancia por Productos Primarios (16%) y Manufacturas de Origen Industrial (10%).
Los empresarios mendocinos evalúan que la salida a mediano y largo plazo es “desarrollar nuevas actividades y fomentar las actuales como el turismo recreativo, de reuniones, enoturismo, agroindustria, petróleo no convencional, desarrollo de una minería responsable, energías renovables y las industrias de base creativa y tecnológica: incrementando así el volumen y/o valor agregado de la producción local para generar mayores ingresos que derramen todos los eslabones de la cadena”.
Destacan al sector como generador de riqueza, motivo por el cual no pueden seguir sosteniendo “sistemas que dejan a miles de personas en situación vulnerable frente a la vida en Mendoza”.
“Sólo podemos desarrollarnos en condiciones de competitividad con estabilidad económica que posibilite proyectar a mediano y largo plazo en un marco de reglas de juego claras (generadas en el trabajo conjunto y consensos de los diferentes actores) que se mantengan en el tiempo, algo que en los últimos 20 años no hemos logrado como país ni provincia”, concluye el informe.
